Archivos Mensuales: diciembre 2014

“Piel y Piedra” en el número de fin de año de la revista Arouse

Parte de  “Piel y Piedra” publicado en la edición de fin de año de la revista española Arouse.

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Cerca del cielo II (Paso San Francisco, 4700 msnm)

La ruta nacional argentina RN 60, bien asfaltada y señalizada, asciende por el valle de Chaschuil encajonada en un profundo valle longitudinal delimitado por montañas que casi siempre superan los 5000 msnm, al oeste de la ruta nacional 60 se encuentra la salina de la laguna Verde y la laguna Verde argentina. El acceso al extenso paso de San Francisco desde el lado argentino comienza propiamente en el puesto de gendarmería ubicado en «Las Grutas» en el centro de las llamadas Vegas de San Francisco, zona que como la palabra “vega” lo indica es un pequeño valle bastante húmedo y fértil, desde Las Grutas hasta el límite entre la Argentina y Chile existe un sinuoso recorrido de unos 45 km por regiones despobladas en donde las montañas se hacen cada vez más altas. El paso está situado del lado argentino en el Departamento Tinogasta en la provincia de Catamarca integrante de la Región del Noroeste Argentino.

Al atravesar el límite la ruta cambia de nombre, es la chilena ruta 31-CH. A poco de la salida occidental del paso se encuentra la laguna Verde chilena y un desvío hace posible aproximarse al parque nacional Nevado Tres Cruces.
La parte más elevada del paso se encuentra flanqueada al norte por el cerro Falso Azufre de 5906 msnm, al sur por el volcánSan Francisco que posee 6018 msnm. Toda la zona en torno a este paso está rodeada por impresionantes volcanes apagados y con sus cimas nevadas destacándose el Nevado Incahuasi con 6638 msnm y el Dos Conos, Nevado Ojos del Salado ( 6879 msnm), cerro Tres Cruces ( 6749 msnm ) ó El Muerto ( 6488 msnm ) entre varios otros.
El paso es practicable la mayor parte del año aunque durante el invierno caen fuertes nevadas.

Estatuas (como la hice)

Siempre me gustó el contrapunto de la piel suave y lo áspero (paredes gastadas y añosas, piedras, arena…). En este caso las estatuas del gran escultor José Fioravanti (Monumento a La Bandera, Rosario) fueron el disparador de la idea.

Hace varios años atrás trabajaba en la venta de productos especiales para empresas y un día me comentaron que en uno de los depósitos había “unas estatuas”. Siempre me gustó el arte y fui a verlas,  grande fue mi sorpresa cuando me encontré con originales de verdaderas obras de arte.

Ver esas estatuas me llevó a imaginar la foto en forma inmediata. En esa época trabajaba bastante con Laura, una modelo y bailarina que vivía cerca de casa. La llamé un viernes y quedamos para el sábado siguiente por la mañana.

Ese día en el depósito solo estaba el cuidador, un conocido que me franquearía el acceso ya que en la empresa no se trabajaba. Laura llegó temprano, tomamos un café y fuimos al lugar pero nos encontramos con una señora mayor que estaba catalogando las piezas de arte… no habíamos contado con ello y por supuesto no podía desnudar a Laura y hacer las fotos ante esta persona ya que lo mas probable fuera que no entendiera nada. Esperamos…

Un par de hora después -o cuatro cafés mas tarde- me avisaron que la dama había partido y teníamos vía libre. Yo ya había tomado nota mental que en depósito había buena luz ya que el techo tenía sectores de material transparente que difuminaba muy bien la luz suavizándola.

Trabajé rápido desde lo alto de una escalera de madera con un angular de 24 mm y una sensibilidad de 400 ISO logrando una apertura de diafragma que me permitió un foco completo.

Lo cómico del caso es que el cuidador del lugar, se aparecía a cada rato para ver si precisábamos algo y la verdad es que solo lo hacía para ver la desnudez de la modelo, cosas que pasan y es conveniente evitar pero en este caso no estaba en mi estudio y me era bastante difícil … ante las interrupciones decidimos apurar la cosa y en unos veinte minutos obtuve las fotos que necesitaba.

Trabajar rápido en lugares que no podemos cerrar, en exteriores o locaciones donde puede irrumpir algún descolgado es parte del oficio de quién se dedica a este tipo de fotografía y para trabajar rápido lo que se necesita es tener muy en claro que se quiere lograr fotográficamente sin vacilar. Suelo trabajar con dibujos o bocetos que hago, muy rudimentarios cuando preparo una sesión habiendo visto previamente el lugar, en este caso no hicieron falta.

El viento (como la hice)

Al pie de las Termas de Fiambalá en la Rioja existen grandes extensiones desérticas de arena o dunas. Es casi imposible acercarse demasisado sin vehículos apropiados pero nuestro equipo  contaba con una 4×4 y una tarde algo ventosa luego de un arduo día de trabajo y de andar por caminos de ripio decidí hacer una sesión casi improvisada que no duró mas de media hora…

La foto que hoy muestro es una de las últimas que edité de la serie de “la duna” como suelo llamar a esa sesión y si bien había viento no era tan fuente como parece. Mucha de la arena que vuela se debe a que otra modelo, oficiando de asistente, la arrojaba al aire a cada indicación mía.

Las manos como verán son protagonistas indiscutidas de esta imagen que el blanco y negro contrastado ayuda definir. La expresividad corporal no es un tema menor en este tipo de fotografía por lo que siempre prefiero trabajar con modelos que hagan danza o que sean actrices, que puedan potenciar una imagen con la postura del cuerpo o las manos.

No me interesa el desnudo por el desnudo mismo porque es algo demasiado trillado – y aunque no reniego de la fotografía de estudio me emociona mas el cuerpo en la naturaleza como complemento vital del paisaje.

TECNICA
Trabajar en exteriores con viento y arena tiene sus bemoles. No es posible usar sombrillas ya que saldrían volando. Para los casos en que debamos suavizar sombras, quitarlas de un rostro o incluso resaltarlo,  lo mejor es usar pantallas reflectantes o un flash de mano con capuchón difusor disparado en forma remota desde abajo hacia arriba para evitar sombras en el suelo.

El cuerpo réflex y los lentes se llenan de arena,  si se usa un zoom tratar de no variar mucho la focal para evitar que el desplazamiento arrastre la arena hacia el interior de algunos objetivos cuyo desplazamiento zoom es externo. Los filtros UV son casi imprescindibles para proteger las ópticas y al terminar la sesión y antes de quitar o cambiar lentes sopletear con aire (comprimido o de una perita) el cuerpo y los objetivos, luego usar un cepillo suave para remover lo que pueda quedar y finalmente desmontar lente  y limpiar el espejo con la misma técnica si fuera necesario.

Las DSRL de gama media soportan perfectamente este tipo de trabajos, ni hablar de las de gama alta con las que incluso se puede hacer fotografías debajo de una llovizna tenue por algunos minutos. Los lentes son los que mas sufren y llegado el caso, si algún motor de enfoque decide llegar a su fin… nos quedan las fotos.