Archivos Mensuales: mayo 2015

Jeanloup Sieff, “…El exceso de análisis mata las emociones…”

Jeanloup Sieff  nació en París el 30 de noviembre de 1933 de padres de origen polaco.  Sus estudios después del bachillerato fueron breves:  estudió Letras durante dos semanas,  periodismo durante diez días, fotografía en la Escuela Vaugirard en Francia durante un mes y después en Vevey Suiza durante siete meses.

Como la mayoría de los grandes fotógrafos no terminó ningún estudio técnico y se dejó llevar por su propio instinto en una época donde no se hablaba tanto de hiperfocales, histogramas o rango dinámico.  Su fotografía era sencilla y le bastaba una habitación desprovista y un ventanal. En casi toda su obra se nota que la luz proviene de un solo lado (ventana o foco de luz). No creía demasiado en planificar la sesión sinó mas bien en dejarse llevar por el momento y por la modelo de turno, se nota en la espontaneidad de sus retratos y desnudos.

Su afición a la fotografía le hizo empezar como fotógrafo “amateur” a los quince años, elevando poco a poco su calidad fotográfica para debutar como reportero gráfico en1954.  Un año después ingresa a la revista Elle, donde primero realiza reportajes y posteriormente fotografía de moda hasta que deja la revista en 1959.  Ese año comienza a trabajar para Réalités y Le Jardin des Modes. También abandona la agencia Magnum para trabajar por cuenta propia. Recibe el premio Niépce en 1959, consagrado a premiar la excelencia fotográfica.

En 1961, se estableció en Nueva York, donde colaboró con Look, Esquire, y principalmente con Harper’s Bazaar. Estuvo durante breves estancias en Europa donde realizó trabajos para Twen, Vogue y Queen.

En 1967, decidió trasladarse a París, donde trabajó para Vogue, Femme, Nova y otras publicaciones. Expuso a nivel nacional e internacional y varias de sus obras fueron adquiridas por distintos museos del mundo. Así en 1971 recibe la medalla de oro del museo de arte moderno de Skopje y ese mismo año hace una donación de varias colecciones a la Biblioteca Nacional de París que en esos años no disponía de fondos para comprar fotografías de autores franceses.

La característica más sobresaliente de su trabajo es el uso del blanco y negro, tomas fotográficas principalmente con gran angular y sus dramáticos contrastes en laboratorio.  Su estilo muestra la influencia del surrealismo y de la nueva objetividad.

Murió de cáncer a los 67 años, el 20 de septiembre del 2000 en París.

Sieff destaca el sentido que tiene la fotografía:  “la añoranza del tiempo que pasa y la exigencia de arrancar al olvido los instantes fugaces de la vida” (…) La fotografía representa “la materialización de determinadas emociones, captadas en algunos momentos particulares”

“Las buenas fotografías son muy raras y escapan a cualquier definición, pero todas tienen un punto en común: la emoción que suscitan va más allá de la imagen que representan, su significado es mucho más rico que lo que parecen sugerir, emanan una leve música… tienen, en suma, algo de milagroso. El exceso de análisis mata las emociones: por eso, más que la fotografía didáctica prefiero la inspirada por un sentimiento… No existen temas buenos y malos sino sólo la calidad de la mirada de quien los observa”

También señala que la belleza “es subversiva y tiene el poder de conmover a quien la observa mucho más de lo que suele creerse”.

Estaba obsesionado por las mujeres. Sus imágenes hacen clara referencia a esos sentimientos definitivos de la lujuria – reconociendo el atractivo de labios , senos, glúteos o una cintura sensual o un escote.

“Jeanloup Sieff era un apasionado … típicamente francés … captaba algo de las mujeres que nadie más lo hacía.  Algo así como la sonrisa de la Mona Lisa.”

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Naked in the sand

Una pequeñísima muestra de mi trabajo de desnudo en exteriores. Estas fotos y muchas mas formarán parte de mi nuevo libro. Todas las fotos fueron tomadas con luz natural.

A tiny sample of my work naked outdoors. These photos and many more will be part of my new book. All photos were taken with natural light.

 

Christian Coigny, el burgués de la fotografía erótica.

Christian Coigny es un fotógrafo suizo (nacido en 1946, pasó su infancia en Lausana) que tiene una larga y exitosa trayectoria en el mundo de la fotografía, especialista en el retrato y desnudos, sobre todo en blanco y negro.

“No soy un profesional… Siempre he sabido desenvolverme… Soy un fotógrafo clásico, y por tanto un burgués, pero lo tengo asumido.”

Biografía:

De pequeño siempre fue un mal alumno, no le gustaba el colegio ni los estudios de ciencias ni de comercio. En 1966, prueba en la escuela de fotografía de Vevey (Suiza), pero le bastan seis meses para desviarse para siempre de los tradicionales caminos del éxito y como muchos grandes artistas sigue el camino empírico.

Libre por completo de toda coacción, viaja a San Francisco donde estudia cuatro años en la estricta escuela de Arts Directors estadounidense, abandonando antes de recibirse.
De retorno a su casa, abre un estudio y se dedica a la fotografía de retratos, moda y bodegones.

Durante más de 10 años ha realizado posters (principalmente desnudos) para una cadena de almacenes.

Por encargo de Vitra realizó la serie “Personalties”, con retratos de 130 personalidades de la talla de Charles Eames, Jasper Morrison, Frank Gehry, Grace Jones, …, sentados sobre sillas de la marca.

Lo ha hecho todo en fotografía, aunque sin seguir un orden. Le gusta América, pero sin embargo, Europa parece ser el único continente donde puede mostrar sus obras. Por ello se instaló en Lausana, donde experimenta con una forma de fotografía esencialmente creativa y muy rápida. Sus clientes le proponen trabajos sin coacciones, excepto el esteticismo.

Actualmente reside en Ginebra a orillas del lago Leman. Gracias a la quietud de este lugar puede dar rienda suelta a su imaginación tanto para trabajos comerciales como para trabajos personales.

Su obra abarca desde paisajes a retratos pero se lo conoce mayormente por sus desnudos artísticos sencillos y clásicos siempre en blanco y negro.

Revelado digital, un trabajo imprescindible

Muchos colegas cuando se pasan a las DSRL digitales añoran la “textura” obtenida por el viejo, querido y jubilado negativo fotográfico.  Los archivos JPG no tienen la profundidad de color ni el contraste y mucho menos la definición debido mayormente a los filtros de paso bajo que los fabricantes anteponen al sensor y hacen que se pierda nitidez.

La misión del filtro de paso bajo, o filtro anti-aliasing es evitar la aparición de muaré en algunas fotografías en las que salgan tramas de determinadas dimensiones, así como las diagonales dentadas. El muaré es una interferencia causada por dos tramas o patrones que se superponen. En este caso uno de los patrones sería la cuadrícula formada por los píxeles del sensor, y la otra, cualquier estructura repetitiva (por ejemplo una reja de alambre) que se registre en la foto con una distancia entre líneas similar a la que hay entre los píxeles.

Por suerte casi todos los fabricantes actuales están retirando este filtro en sus modelos de gama media y alta obviamente y compensan con mayor calidad del sensor y otros factores que exceden esta nota y además detesto ponerme demasiado técnico.

Si bien hay una especie de revalorización de la fotografía analógica, entiendo que se trata nada mas que de un coletazo de nostalgia de los que supimos gastar la vista en los cuartos oscuros. Yo estoy muy conforme en la actualidad con los resultados que logro en blanco y negro y aunque a veces sueño con mi querida Nikon F5 cargada con Tri-X no creo volver a utilizarla como no sea para luego escanear el negativo y “revelar” con Photoshop.

No está mal empleado el término “revelar” cuando trabajamos desde PS el archivo RAW (crudo) y les aseguro que desde allí mismo sin necesidad de plugins de terceros podemos obtener lo que queremos, revelando correctamente hasta lograr esa textura y sin importar que tengamos una cámara con el arriba mencionado filtro de paso bajo.

Toda imagen nacida en un sensor digital debe ser revelada y la herramienta Adobe Camera Raw es el actual laboratorio fotográfico.

Les voy a dar una sencilla guía de como ganar esa textura que nos permitía el negativo y los filtros de paso bajo nos niegan. Pasa simplemente por abrir el archivo RAW y mover el deslizador de claridad del menú principal hacia la derecha hasta que estemos satisfechos con la textura de la imagen. Sencillo verdad?…

Por supuesto hay otras cuestiones en el flujo de trabajo RAW para llegar a un blanco y negro puro si eso es lo que se desea pero bueno, creo que por ahora ya está bien… Doy cursos de Photoshop para los que estén interesados, sólo quería dejar en claro que no es imposible lograr una copia perfecta incluso para los puristas mas recalcitrantes.

En los tres ejemplos de abajo verán la foto original sin edición alguna, luego la misma en color mediante la técnica que indiqué y al final un blanco y negro logrado también con el Adobe Camera Raw.

Foto: Gustavo Guerrini (la edición es mia)

 

 

 

La fuerza emocional del retrato en blanco y negro

Generalmente uso el blanco y negro para casi toda mi obra personal pero si hablamos de retratos el monocromo es la opción indiscutible, ahí directamente veo en blanco y negro -de los cientos de retratos que tengo solo debe haber un par en color.

El fotógrafo Lukas Dvorak lo explica de una manera clara:

“La fotografía en blanco y negro tiene una gran ventaja: nos da una mayor profundidad a la hora de vislumbrar el carácter de la persona fotografiada. Los colores confunden nuestro cerebro porque se presentan como algo más complicado ante nuestros ojos. El blanco y negro nos permite concentrarnos en el personaje, y es por eso que los retratos tienen mayor intensidad”

No hace falta un esquema lumínico de varias luces para lograr un retrato con fuerza, todo lo contrario, lo mejor es emplear una sola fuente lumínica y dependiendo de donde sea colocada la misma es el carácter final que tendrá la fotografía. No es lo mismo una luz picada que una lateral o contrapicada. En un mismo rostro estas tres posiciones dan tres personajes diferentes de una misma persona.

El director de fotografía Greg Toland (Ciudadano Kane) decía siempre que al iluminar los rostros no buscaba una imagen bonita o estética de estos sinó una mayor fuerza emocional.

Es necesario conocer un poco a la persona  si queremos lograr un retrato expresivo. No soy partidario de las imágenes robadas en la calle con teleobjetivos, prefiero acercarme lo mas posible y entablar un diálogo para disparar en el momento que ya no exista tensión. Lo mismo aplica en el trabajo con modelos. La mejor foto es la que se logra cuando ellos creen que no los estamos fotografiando y que solo medimos la luz, es un truco que aplico con frecuencia.

Conociendo el carácter de la persona podemos definir donde colocar la luz. En la actualidad trabajo preferentemente con luz natural y a lo sumo alguna pantalla reflectora para acentuarla donde crea mas conveniente.

Todas las fotos de esta galería fueron realizadas con luz natural, ya sea en exteriores o proveniente de una ventana.  La excepción es la del niño llorando en la que usé un flash separado de la cámara y con un concentrador para lograr el dramatismo.

Lukas Dvorak, erotismo en blanco y negro

“La fotografía en blanco y negro tiene una gran ventaja: nos da una mayor profundidad a la hora de vislumbrar el carácter de la persona fotografiada. Los colores confunden nuestro cerebro porque se presentan como algo más complicado ante nuestros ojos. El blanco y negro nos permite concentrarnos en el personaje, y es por eso que los retratos tienen mayor intensidad”

Lukas Dvorak (1982) es un fotógrafo de Praga, República Checa, que lleva desde mediados de la pasada década generando contenidos tanto a nivel editorial como comercial, con una gran carga erótica y sensual. Sus imágenes como fotógrafo de moda han ilustrado las páginas de Harper’s Bazaar, Vanity Fair, Playboy y Marie Claire entre otras. Antes de trabajar como fotógrafo, Lukas estuvo interesado también en la pintura y la música. Su trabajo gira en torno a la belleza femenina, aunque también encontraremos entre sus fotografías músicos y paisajes que muchas veces sirven de fondo a sus modelos y otras adquieren un tinte más protagonista.

Su obra es esencialmente en blanco y negro en su faceta más artística, dejando el color más para la parte comercial y la moda.

Igor Amelkovich – Erotismo made in Rusia

Conocí las fotos de Amelkovich creo que en el verano de 2005 y a partir de su trabajo empecé a prestar atención a todos los fotógrafos rusos. Me sorprendí por la calidad exquisita de la mayoría de ellos y siempre me pregunté a que se debería la misma… pregunta que sigue sin respuesta.

No afirmo que son los mejores sinó que tienen una estética fotográfica muy particular y son fácilmente reconocibles por ese mismo motivo. Generalmente sus imágenes son sencillas pero tienen una edición sumamente preciosista ya sean en color o en blanco y negro.

Presento aquí una pequeñísima selección de la obra de este gran artista y algo de su biografía personal:

Igor Amelkovich es un fotógrafo que reside en la ciudad de Chelyabinsk, al sur de los montes Urales en Rusia. Estudió ingeniería de radio en la Universidad, empezando a hacer fotografías de forma autodidacta a partir de 1999. Trabaja exclusivamente con película y una Hasselblad 503CW con dos lentes, una Planar 80/2,8 y una Sonnar 150/4. Igor evita el tratamiento digital, utilizándolo exclusivamente para limpiar un poco la fotografía de polvo y arañazos. Artísticamente mantiene dos intereses, la fotografía de paisajes y los desnudos y aunque utiliza en algunas ocasiones el color, es el blanco y negro lo que predomina en todo su trabajo.

Cuida cada detalle en sus fotografías. La simbología está presente en todo su trabajo, una simbología que el acentúa con un gran manejo de la luz, tanto en estudio como en exteriores. Los ambientes industriales le atraen notablemente y con ayuda de los esculturales cuerpos de sus modelos, consigue un efecto erótico con grandes dosis de dramatismo y toques fetichistas que hacen de sus fotografías verdaderas obras de Arte.

El blanco y negro de las fotografías de Amelkovich convierte sus desnudos en una demostración de fuerza visual, donde la belleza femenina no se siente debilitada por esa desnudez, sino que la refuerza. Igor busca expresar su propia idea del Arte Erótico y para ello no solo juega con diferentes conceptos estéticos, sino con todo el material técnico necesario, luces, flash, película, lentes… No hay nada gratuito en sus imágenes, todo está en perfecta armonía con el conjunto.

“Sólo retrato mujeres seguras de si mismas, ese es mi trabajo”
gor Amelkovich