La mirada obscena

Desde muy pequeño me fascinó el mundo femenino, posiblemente tuvo algo que ver el haber sido amamantado por una nodriza de pechos exuberantes, ese es el primer recuerdo que tengo, como si se tratara de una película de Fellini… yo mismo sumergido entre dos hermosas y descomunales tetas, el mundo no podía ser más cálido y seguro… Puede parecer imposible que recuerde esto pero es la verdad, mi madre era asmática y su enfermedad la postraba por largos períodos, de ahí lo del ama de leche o nodriza, incluso tal vez puede que sea un recuerdo subconsciente o me lo hayan contado y mi cerebro se encargara solito del resto, como sea, no tiene mayor importancia salvo mi predisposición posterior a elegir como acompañantes de vida a mujeres de pechos contundentes… prefiriendo siempre que fuera posible aquellas que tuvieran el corazón mucho más grande que los pechos. No siempre fue posible.

 

Mi niñez fue sumamente feliz por desgracia para los sicólogos que me trataron. Crecí en un pueblito pequeño donde nos conocíamos todos, rodeado de primos y primas… ellas fueron mi segundo despertar al mundo femenino gracias a los interminables juegos de descubrimiento que solían tener lugar a la hora de la siesta.  Juegos que me hacían sentir sumamente culpable ante un Dios al que temía en aquel momento, un dios que  castigaba por cosas tan sencillas como sentir placer o deseo. Haber estudiado toda  la primaria y secundaria en colegios de monjas y curas respectivamente no ayudó a que mi carácter fluyera, todo lo contrario, me convertí en una persona absolutamente tímida cuyo refugio y escape eran los libros y el cine… el poco que se podía ver en aquellos tiempos en que existía la censura en mi país.  Ni hablar de ver una mujer desnuda en un libro, para hacerlo había que intentar encontrar algún libro de medicina o antropología…

Pero a nadie más que a mi debiera importarle demasiado estos primeros años y de lo que se trata acá es de ver cómo nace este gusto que tengo por la imagen y sobre todo por la imagen del cuerpo femenino.

 

Recuerdo que mi padre tenía una cámara telemétrica marca Voigtlander que aún conservo y que solía “robarle” de su mesa de luz cuando el estaba trabajando, con ella quemé mis primeros rollos de fotos y gracias a la poca paciencia de un tío fotógrafo aprendí a revelar blanco y negro en un laboratorio que para mi en aquel entonces era el paraíso. Yo tenía unos diez años y mi tío optó por darme la llave del laboratorio y permitirme que lo use mientras el no estaba, eso era mucho mas práctico que intentar responder a todas mis preguntas técnicas… de ahí que agradezco esa poca paciencia ya que debí empezar a leer revistas sobre el tema y practicar. Aprendí a hacer fotos y a revelar mediante el sistema de prueba y error y mientras mis padres pagaban los rollos, mi tío cedía los químicos, papeles e impresora y es aún hoy que el olor al ácido acético o “detenedor” me vuelve a aquellos años de mi niñez como a otro chico el olor de algún dulce.

 

Más o menos por esa época, calculo que a mediados de los setenta me empezó a apasionar el cine tanto como los libros, o tal vez fue al revés, como sea, el olor de las hojas de un libro me producen algo parecido a lo del ácido acético, calculo que debo ser un fetichista olfativo ya que no soy de coleccionar prendas femeninas… aunque algunas tengo, vamos.  El amor por el cine viene dado por dos puntas bien definidas: el poder contar historias rápidamente -en no más de noventa minutos- y la fotografía -sobre todo  en blanco y negro- de algunas películas que me marcaron en aquella época, ya saben, “El Ciudadano”, “Casablanca” y casi todas las del neorrealismo italiano, no creo ser muy original en esto.  Hay que carecer de alma para no dejarse llevar por estos claroscuros magníficos que pasan veinticuatro veces por segundo ante nuestros ojos.

El gran fotógrafo argentino Pedro Luis Raota decía  “Un fotógrafo piensa una imagen y si no existe la crea, al igual que un director de cine”. De esta manera trabajo en la actualidad. Las ideas surgen de repente y a veces hasta me despiertan por la noche y ya no me dejan dormir si antes no la anoto o hago un boceto rápido y luego viene todo lo demás… la búsqueda de locación, la selección de la modelo, los colaboradores… Las palabras de Raota no fueron bien vistas en su momento y hasta se llegó a decir que “armaba” demasiado sus fotos y eso es francamente ridículo porque es como pretender condicionar la estética de un director de cine o la de cualquier artista, es sencillamente imposible. El arte debe valerse de cualquier medio que permita la conexión imprescindible con la otra parte fundamental de toda obra, el espectador de la misma.

 

De la mano de este artista argentino y mas precisamente parado frente a una de sus obras originales en su fotoatelier de Vicente López, lugar donde además residía, nace mi vocación… tendría unos doce años y esa tarde había llegado a ese lugar con mi padre que para ese entonces ya se había enterado que le usaba su cámara…

 

Y pasaron los años y tuve una novia a la que por supuesto use de modelo para mi primer desnudo, muy inocente por cierto. Creo recordar que estaba sentada frente a una sábana que hacía las veces de fondo y miraba muy seria a cámara con sus pechos al aire. Esa foto, no recuerdo porque circunstancia fue a parar a manos de mi padre quién habló con una de mis primas mayores para que hablara conmigo a ver si podía encauzar a este degenerado en ciernes. Se dan cuenta las vueltas verdad?… Hoy mis hijos entran a casa cuando por alguna extraña razón no están enojados conmigo y se encuentran con las paredes llenas de desnudeces y para ellos es lo mas normal del mundo… pero cuando yo era chico la mojigatería era grande!!

 

Como sea, supongo que la charla de mi prima logró encausarme y la foto fue destruída frente a mis ojos, ninguno de mis padres mencionó este hecho y yo no intenté hacer mas desnudos por muchos años. Pero no me reformé totalmente y luego de haber atravesado por casi todos los estilos fotográficos y admirar desde los libros a Helmut Newton y sus mujeres de miradas desafiantes y a la estética inigualable de JeanLoupp Sieff, que me recordaba a aquellas películas del neorrealismo por el manejo exquisito del blanco y negro y los claroscuros… puse un aviso solicitando modelo para una sesión de desnudo artístico.

 

El hastío había empezado a aparecer en mi vida y en determinado momento me di cuenta que mis fotos se estaban tornando demasiado oscuras y en ninguna se veía rastro humano. Solo fotografiaba naturaleza, tormentas o caserones abandonados. Necesitaba probar algo distinto y encima lograr que me hiciera feliz desde la imagen. Era el momento de dejar de postergar lo que realmente me gustaba y a la vez probarme a mi mismo en un estilo artístico que había admirado siempre.

La primera modelo fue una bailarina muy culta y simpática con la que hablábamos de cine y teatro mientras yo hacía mi trabajo desde este lado del ocular y ella el suyo, frente al lente. Ahí aprendí que lo fundamental para obtener lo que se quiere de una modelo es que exista algún tipo de conexión o complicidad. No recuerdo si estaba nervioso o no, pero si lo estaba nadie se dio cuenta y eso también es fundamental para la modelo, la seguridad del fotógrafo, la forma en como lleva la sesión sin vacilaciones, teniendo perfectamente claras las ideas en su  cabeza.  Esto da seguridad a la modelo y ahorra un tiempo precioso.

La primera sesión con una modelo no suele ser la mejor pero si la decisiva ya que en ella se descubre si se volverá a realizar fotos con esa persona o no… y esto no pasa en absoluto por la belleza sino por esa complicidad a la que hacía referencia. Complicidad, conexión y por sobre todas las cosas respeto, creo que esas son las claves de una buena sesión. La belleza no es tan importante ya que se por experiencia que una mujer aparentemente no tan bella puede tornarse deslumbrante cuando posa ante la cámara y una belleza griega no producir nada por falta de actitud.  De ahí también que elija trabajar casi siempre con modelos no profesionales, con mujeres comunes cuya belleza interior sea equiparable a la exterior. La segunda sin lo primero no me interesa.

 

Hoy ya no pongo avisos, las “modelos” me contactan a mi, generalmente recomendadas por otras modelos o amigas o porque vieron alguna exposición, publicación o trabajo en la web.  Siempre fotografío a personas a las que aprecie de verdad ,  soy  incapaz de hacer una foto de alguien que no me guste como persona y la única vez que me pasó, las imágenes fueron a parar al tacho de la  basura. Puedo parecer muy exigente pero lo mio es retratar la belleza en un mundo donde cada vez es mas difícil encontrarla en estado puro, y preservarla para siempre del paso del tiempo que todo lo destruye.

 

miradasdeperro

La imagen superior corresponde a la portada de un artículo aparecido en una revista española y la nota se titulaba “Miradas de perro” por mi gusto por el Blanco y negro en mi obra personal.

Por consultas relacionadas, venta de obra, talleres o cursos, pueden escribirme a belfioreph@gmail.com

8 pensamientos en “La mirada obscena

  1. Claudia

    Què interesante lo que contàs…atrapante y de algùn modo me identifico con tus palabras. Amo la fotografìa, me encantan tus trabajos tan sutiles, respetuosos y hasta erotizantes. Lindo saber de personas como vos que contagian pasiòn a travès de la palabra y la imagen. Transmitìs tan bien, en forma delicada y pasional a la vez, que no puedo dejar de mirar y leer lo que contàs. Gracias por el arte!

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    1. belfioreph Autor de la entrada

      Muchas gracias por tus bellas palabras Claudia!! Tenés razón en algo que decís, soy un apasionado por lo que hago y creo que ese es el secreto a voces que todo aquel que se dedica al arte -sea el estilo que fuere… si existe esa chispa que convierte en necesidad lo que para otros es un simple hobby o una manera de generar dinero, la belleza surge sola. Saludos cordiales!

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  2. Daniel

    Excelente comentario! en paises como el mio (Mexico) aun existen muchos tabues al respecto, los fotografos solo buscan un placer visual para ellos y bustan transmitir a traves de sus fotos! me apaciona la fotografia, del genero que sea y la forma en la que la muestras es muy sutil. felicidades por tu trabajo! espero aprender poco a poco de lo que haces! un abrazo! saludos cordiales

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  3. Gerardo Muñoz

    Un gusto realmente, admiro tú obra, y disfrute tus textos,….. la calidad de tus blanco y negro, me llevan a consultarte, si los cursos que menciona tu blog, se dictan actualmente.

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