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Sobre el intercambio TFCD, consideraciones personales

Muy a menudo recibo consultas sobre intercambio TFCD, de modelos que, sin ser profesionales quieren incursionar en la fotografía de desnudo artístico o erótica.

En primera instancia conviene aclarar que significan estas siglas: TFCD significa “Time For CD”, esto es “tiempo por CD”, siendo este último, el ya desaparecido Compact Disc, el soporte donde se solían entregar las fotografías de la sesión a la modelo que optaba a esta opción de trabajo. Se “solía” porque hoy ya no se usa el CD para entregar ese material, habiendo sido suplantado por memorias SD, pendrives, mail o publicación en alguna web privada desde donde puedan ser descargadas y luego eliminadas (Dropbox y similares), la red ofrece muchas alternativas seguras para ello.

La ventaja principal del intercambio es que ninguna de las partes debe desembolsar dinero por su trabajo.

Consejos para quienes estén interesadas en ser modelos

La modelo que desee iniciarse en el desnudo o fotografía erótica debe elegir muy bien con quién hacerlo y para eso nada mejor que internet. Lo mas probable es que un fotógrafo novato no tenga ningún trabajo  publicado y por el contrario, alguien con trayectoria tendrá muchísima obra en la web.  Lo mejor es que googleen el nombre del fotógrafo que les interesa o que las convoca y verán a lo que me refiero.

Esta práctica es aconsejable también por motivos de seguridad. Si alguien les escribe diciendo “-Soy fotógrafo y quiero hacerte fotos…”, siempre googleen el nombre de esa persona y si no ven nada publicado ni se preocupen por contestar, incluso si se trata de una sesión paga.

Además si es la primera vez deben hacerlo de la mejor manera posible para evitar malos momentos, es su imagen la que está en juego y por lo tanto nunca se es suficientemente precavida. La confianza en el trabajo del fotógrafo da seguridad a la hora de posar, de esa confianza surgirá la relajación y espontaneidad y eso se verá en las fotos.

Otra cosa muy importante a tener en cuenta es que una vez que una foto es subida a la red: Blog, facebook, web… la misma es indexada por Google y luego de un tiempo es muy difícil retirarla. Si publico un desnudo en mi blog y alguien la copia y la sube a otro, yo puedo optar por quitarla dado el caso, pero solo de donde la publiqué. Si bien hay maneras de averiguar si alguien usa mis fotos sin autorización, ponerme a buscarlas lleva bastante tiempo.

Explico esto porque cuando me inicié en el desnudo artístico, hace casi quince años, lo hacía con amigas o conocidas y lamentablemente,  por falta de experiencia y exceso de confianza no usaba contratos de cesión de derechos de imagen. Un par de veces me sucedió que años después, alguna de mis primeras modelos me pidieran que retirara las fotos que en su momento las hacía sentirse muy orgullosas, la causa: una pareja celosa o un trabajo nuevo en el cual el pasado de modelo podría generar algún inconveniente.

Hoy las agencias de empleo no se conforman con un CV sinó que buscan en internet el nombre de la postulante y lo que encuentran suele traer problemas en algunos rubros laborales mas que en otros: maestras y abogadas encabezan la lista.

No es razonable que alguien deba ocultar su pasado o incluso su presente si se es buen empleado o profesional y mas aún cuando no hay nada que ocultar… A nadie debiera importar lo que hace una persona en su tiempo libre y con su vida, pero la realidad es que los prejuicios y la doble moral es cada vez mayor.  Aumenta a medida que baja el nivel cultural, si no me creen fíjense los programas de mas ráting en televisión o mejor aún, no miren televisión.

En la actualidad no publico nada y ni siquiera empiezo una sesión sin un contrato que me autorice a hacerlo por eso quién me solicite un trabajo por intercambio debe ser absolutamente libre, no tener prejuicios y una mente totalmente abierta. Si tiene alguna duda, o considera que debe esconder algo, si siente pudor o piensa que está haciendo algo malo o raro, mi recomendación siempre es la misma: no hagan fotos de desnudo.

Si aún así les interesa posar y les gusta el trabajo de un fotógrafo en particular la única alternativa es pagar la sesión de fotos. En este caso el fotógrafo no utilizará para su promoción ninguna de las fotos realizadas, las cuales serán entregadas en su totalidad a su modelo/cliente.

A esta altura ya deben tener más en claro el tema del intercambio TFCD.  A mi me puede interesar para ampliar mi portfolio profesional, utilizar las fotos en artículos o exposiciones o simplemente para ampliar mi lista de contactos en vista a futuros proyectos remunerados.

Solo le recomiendo el TFCD a alguien que se inicia o necesite fotos de calidad para un casting o agencia de modelos ya que el intercambio es la manera de obtener ese material sin costo.  También sirve cuando hay una afinidad creativa en común y algún proyecto a desarrollar pero esto se descubre generalmente luego de algunas charlas o de la primera sesión de fotos.

Muchas mujeres no son conscientes de la actitud innata que tienen para posar hasta que lo hacen y me sucede a menudo, al mostrar una foto recién realizada, en la pantalla de mi cámara que me digan admiradas “-Esa soy yo??!!”.

Me encantan las mujeres seguras de si mismas que irradian sensualidad ya que esa es la materia prima con la que desarrollo mi obra.

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Ese instante que no se olvida, editorial BEX …

Hace unos meses fuí convocado a elegir una de mis fotos favoritas para el libro
ESE INSTANTE QUE NO SE OLVIDA de editorial BEX.

La consigna era elegir la foto de un gran artista y contar la razón por la que esa imagen nos había marcado.

Elegí dos fotos de uno de mis maestros,  Pedro Luis Raota,  y les dejo aquí mi pequeño aporte al libro.

Apuntes sobre el viejo rollo de siempre !

Empecé a tomar fotografías desde muy chico con una modestísima  cámara telemétrica de 35 mm y el número de tomas que disponía por rollo era de 12, 24 o 36 exposiciones.  Si quería hacer fotos personales y tenerlas reveladas rápido optaba por el de 12 exposiciones, si se trataba de un viaje “largo” de vacaciones la opción era el de 36. En aquella época se utilizaban mucho las diapositivas, ya que contando con un buen proyector daban una mejor calidad de color. Yo no tenía un buen proyector y además noté a tiempo que los colores de las mismas se iban lavando muy rápidamente perdiendo saturación y detalles.  Personalmente prefería algún rollo de 400 ASA, en blanco y negro o color, dependiendo si quería hacer paisajes o fotografía de retratos y calle.  Aclaro aquí que en esa época la nomenclatura era ASA por las siglas  American Standard Association -Asociación Americana de Estándares y hoy es ISO por  International, pero la sensibilidad medida en ASA o ISO es exactamente la misma.

La película “rápida” como se le decía al ISO 400 o superior,  daba mayor libertad pero a pleno sol podía llegar a ser un problema. También había películas para luz de día y películas para interiores o Tungsteno. Si cargabas la cámara con la película calibrada para tungsteno y realizabas fotos a la luz del día, las tomas salían con una dominante azul horrible, si hacías el proceso inverso: película para luz de día usada en interiores con luz artificial la tonalidad era también horrible pero rojiza.

Obviamente no existía en las cámaras el balance de blancos y podíamos perder una excelente oportunidad fotográfica simplemente por no tener cargada la película adecuada.  Por eso, y algunas razones más, la mayoría de los fotógrafos iniciados preferíamos cargar nuestras cámaras con película en blanco y negro de 400 ASA que incluso podíamos forzar durante el revelado y lograr un grano exquisito a 1600-3200 ASA – ISO.

Creo que a estas alturas algunos ya irán notando las desventajas de la película en rollo contra los actuales sistemas binarios…

Lo único bueno era que la “limitación” en la cantidad de tomas por rollo obligaba a aprender a componer bien una fotografía porque además no podíamos verla en el momento para corregir nada, y luego ya era muy tarde.  La curva de aprendizaje era bastante mayor y mucho mas “cara” pero sin duda se aprendía a tener en cuenta todos los detalles para no perder los escasos fotogramas que en aquel momento no parecían tan escasos.

No contábamos con una memoria capaz de guardar miles de imágenes en alta calidad por lo que disparar a lo loco no era muy recomendable. Debíamos aprender bien pronto de nuestros errores, errores que veíamos recién al tener la foto revelada y ampliada en el papel fotográfico y no en la pantalla como hoy.

En definitiva, se aprendía a optimizar recursos y no existía ese pensamiento tan poco profesional que se repiten muchos “profesionales” que hacen mil disparos cuando deben entregarle al cliente menos de cien: “-total la arreglo con Photoshop …”, herramienta que obviamente tampoco existía en esa época.

La fotografía analógica nos permitió aprender a realizar fotografías a todos los que pasamos por ella , y si realmente aprendimos para que volver teniendo la calidad y comodidad que nos brindan los modernos equipos fotográficos?.

Me niego a hablar de fotografía digital o analógica porque se trata simplemente de FOTOGRAFÍA, solo cambió  la herramienta como cambia en todos los ámbitos, profesionales y laborales… Alguien se imagina hoy un médico recetando sanguijelas para la presión alta?…  Ridículo no?, tanto como decir que la verdadera fotografía se hace con rollos.  Sin embargo muchos lo siguen diciendo, incluso desde “importantes” institutos de enseñanza.

No tengo ningún problema con la moda retro ni con lo vintage,  son modas y como tal vuelven siempre, la prueba está en la cantidad de discos de pasta que se editan y los pocos nostálgicos que los compran… lo malo es que los que no los escucharon en su momento creen que en realidad suenan mejor , porque esos les venden, y se gastan un dineral en discos y equipos para reproducirlos.  Lo único bueno de los discos de pasta era el arte de tapa pero no la calidad de sonido que tendía a degradarse muy rápidamente .

Los “puristas” suelen ser personas recalcitrantes que niegan todo lo nuevo y andan por allí diciendo que todo lo pasado fue mejor y reniegan de lo actual simplemente por desconocimiento. Torquemada es un ejemplo de “purista” y miren las macanas que se mandó quemando gente que tenía ideas “nuevas”.

Hoy verán muchas fotos publicadas en sitios de internet con el texto “Analógica directa” o similar, como si eso tuviera alguna importancia o le concediera mayor valor a la fotografía en cuestión cuando la realidad es que se trata de una muestra bizarra de puro snobismo.

No reniego de mi pasado analógico, lo viví plenamente y eso me da entidad para escribir y hablar del tema. Pasé cientos de horas en un cuarto oscuro, y se perfectamente que el Rodinal no es un antidepresivo. Sé lo que es trabajar con distintas gradaciones de papeles fotográficos para lograr el contraste necesario y hasta utilicé película gráfica para ello. Conozco perfectamente el tratamiento por zonas de Ansel Adams y el apantallado bajo la luz de la ampliadora para destacar un cielo por ejemplo… Y tanto lo sé que hoy elijo sin pudor  trabajar con una computadora en lugar de una ampliadora y capturar mis imágenes en un sensor digital en lugar de un soporte de acetato recubierto de haluros de plata. Sigo avanzando fotográficamente y aprendiendo.

Tengo muy bien guardado en el cajón de los recuerdos mi Nikon F5, una Asahi Pentax y una Voigtlander,  también un fotómetro Lunasix 3 con el que aprendí todo sobre la luz, las sensibilidades y los diafragmas.  A veces abro el cajón y hago algunos disparos al vacío con el solo fin de escuchar un obturador mecánico pero no se me ocurriría cargar ninguna de esas cámaras con un rollo porque estoy muy satisfecho con mi cámara actual, que sin ser de una gama altísima, es muy superior a la ofrecida por mis queridísimas  compañeras de aprendizaje.

Hoy puedo trabajar en interiores con muy poca luz y luego salir a fotografiar un atardecer sin mas que ajustar el ISO y el balance de blancos. Ya no pierdo fotos por no tener cargada la película correcta ni debo llevar varios cuerpos de cámara para suplir este tema, como solía hacer.

Por esto y muchísimo más es hora de empezar a dejar de ciclar siempre sobre lo mismo, como el hampster en la rueda. Yo se que hay fanáticos del Súper 8 pero las películas que hoy vemos se filman con equipos digitales 4K y algunas siguen siendo artísticamente hermosas.

Todos los que ponderan la utilización de lo viejo argumentando que la calidad es mejor, fíjense que lo hacen usando internet, una red social, computadoras, tecnología … No se nota allí una dicotomía?

Siempre hubo y habrá detractores de lo moderno con alegatos muy convincentes hasta que la realidad les pasa por encima. Ustedes pueden dejar que la realidad les pase por encima y seguir quemando sin demasiada suerte rollos y rollos, gastando un montón de dinero, o empezar a pensar fotográficamente, dejando de lado las modas y expresando lo que sea quieran expresar mediante eso que se llama creatividad… a nadie debiera importarle la herramienta que usaron si llegaron a decir lo que quisieron decir mediante una imagen.

Hoy que componer es “barato” y una mala toma se arregla en el momento, de verdad quieren seguir vendiéndome  de nuevo el viejo rollo de siempre?

Esta nota fue escrita en una notebook porque no conseguí cinta para mi querida Remington.

Apuntes sobre Arte Fotográfico II

En la anterior  nota destacaba estos tres puntos:

No hagamos fotos para agradar a nadie, hagámosla para que nos guste en primera instancia a nosotros mismos ya que si no logramos eso de poco sirven los halagos que cosechemos. No sigamos ninguna moda fotográfica ya que si lo hacemos lo más probable es que nuestras imágenes pasen de moda tan rápido como la propia moda.

Aprendamos todo lo que podamos sobre fotografía pero no olvidemos lo fundamental que es “descubrir la imagen” saber mirar el entorno cotidiano sin ataduras ni autocensura, sin límites.

No vivamos  obsesionados por los histogramas, los objetivos, las tablitas de hiperfocales, la edición… el exceso de técnica mata la espontaneidad.  Es preferible una foto movida que nos transmita algo a una perfectamente iluminada que no diga nada. Como ejemplo de lo que digo observen la foto ganadora del  Worldpress Photo 2016 y verán a lo que me refiero.

Pues bien, en esto último se centrará la primera parte de este artículo, en aprender a “ver” la fotografía mediante técnicas muy sencillas que permitirán que el espectador se concentre en lo verdaderamente relevante.

Cuando culminaban mis Talleres de fotografía Creativa solía poner en una pequeña mesa de trabajo una botella de vino y le pedía a mis alumnos que lo fotografiaran dándoles la libertad de iluminar como quisieran y por supuesto de elegir el encuadre (libertad absoluta=creatividad absoluta).  Por supuesto algunos me miraban raro y pensaban “¿como puedo hacer de un envase de vidrio algo visualmente agradable?”… Les aseguro que se puede y mediante este sencillo ejercicio me daba cuenta quién había entendido lo explicado y quién no, o directamente: quién tenía creatividad y quién no la tenía –con la creatividad se nace pero si se tiene verdadera pasión, la mirada creativa puede educarse perfectamente.

Había quienes fotografiaban la botella de frente y con una luz común sin tener en cuenta los reflejos generados por el vidrio pero también estaban los que ponían la cámara en ángulos picados o contrapicados y movían las lámparas para crear contraluces o sombras duras y dramáticas que duplicaban el tamaño de la botella, convirtiéndose la sombra misma en la protagonista de la toma. Se van dando cuenta lo que pretendía con este ejercicio?… Por un lado fijar en mis alumnos la idea de que cualquier objeto sirve para realizar una buena foto si se sabe como “mirarlo-fotografiarlo” y por otro medir el grado de aprendizaje y creatividad de cada uno. Por fortuna el ochenta por ciento demostraba esa creatividad sobre la que habíamos estado trabajando en las clases anteriores.

Para mi hasta una vieja pared descascarada puede convertirse en una obra artística si la iluminamos correctamente, si quitamos del encuadre todo lo que no aporte nada a la toma.
Si fotografiamos un artesano, pintor o escultor, seguramente el entorno aportará carácter a la fotografía ya que al situarlo en su ámbito de trabajo le estamos comunicando al espectador, a que se dedica el retratado… Si cerramos el plano a solo un retrato del rostro, podemos lograr una foto magnífica pero sin comunicar ese “algo mas” que se requiere en el “reportaje fotográfico”.

Muchas veces, por el contrario, los entornos son molestos porque no solo no aportan nada a la personalidad del retratado sino que hacen que la lectura de la fotografía se complique visualmente. Autos que pasan, gente caminando, cables, reflejos … Todo eso genera un peso visual que compite con el eje temático y el espectador tarda bastante en discernir que es lo que en realidad quiso comunicar el fotógrafo. A veces lo que se quiere comunicar es simplemente el caos, como suele ocurrir en fotografía de guerra o reportaje, pero incluso en este caos los buenos fotógrafos fijan un punto de interés desde el cuál es mostrado todo lo caótico de la escena. Steve McCurry, Robert Capa, James Natchwey dan lecciones visuales de ello por lo que no debo extenderme demasiado en este concepto.

La fotografía de calle o Street Photography es un ejercicio fantástico para practicar la realización de fotografías que cuenten una historia en situaciones caóticas. En este estilo de fotografía nos topamos con personajes y situaciones excelentes para fotografiar pero que invariablemente están rodeados de personas o en lugares con mucho entorno molesto. Ni hablar si estamos en un grupo de varios fotógrafos intentando fotografiar lo mismo… para mi una de las peores pesadillas que pueda imaginar -de la soledad en el momento de la creación hablaré en otra nota pero puedo adelantar desde ya que no existe proceso creativo puro en un ambiente de camaradería o sociabilización. El impulso creativo requiere de un máximo de meditación y de un mínimo de exceso de distracción.

Volviendo al ejemplo de la fotografía de calle, supongamos que damos con un rostro o personaje interesante, lo ideal es prescindir de teleobjetivos y entablar diálogo con nuestro posible modelo ocasional -al acercarnos observaremos mas en detalle rasgos que pueden ser interesantes destacar.
Lo mejor es llevar la cámara al costado y no acercarse apuntando porque debemos solicitar permiso para realizar la foto y no invadir a nadie. Pero el permiso se pide luego de un breve diálogo en el cuál notaremos si la persona podría estar interesada en ser retratada o no.

Cuando logramos la autorización para la foto necesitamos que el modelo no asuma poses porque allí es donde desaparece la espontaneidad. Las personas ante una cámara suelen adoptar rictus o posiciones poco interesantes y que nada dicen de si mismas, o sea, perdemos en el posado lo que nos llamó la atención del modelo elegido.

Lo mejor es tener los ajustes de cámara ya realizados antes de acercarnos y pedirle a la persona que no pose, explicarle que solo estamos midiendo la luz cuando apuntamos la cámara. De esta manera nuestro modelo no pierde espontaneidad cuando en realidad estamos realizando las fotos que servirán, los disparos que vienen después, los que nos muestran a nuestro modelo posando no sirven de nada. Esos ya no reflejan nada real de la persona, son apenas una máscara, una simple pose.

Si el fondo de nuestro modelo es confuso, debemos movernos nosotros hasta encontrar uno de mas fácil lectura o incluso disparar con la cámara desde abajo para utilizar el cielo como fondo natural o al menos eliminar la gente y los vehículos que pueden cruzar detrás. A veces disparo directamente con la cámara en la mano desde la cintura apuntando hacia arriba sin mirar por el ocular. Para esto debe conocerse el punto “dulce” del objetivo utilizado y elegir muy bien el diafragma para evitar desenfoques. Demás está decir que un 50 mm es ideal para el retrato de calle o incluso, y contra lo que pueda pensarse, un gran angular da excelentes resultados en retratos con carácter por el dramatismo que produce la deformación propia de esa gama focal. El primero incluso nos da la posibilidad de lograr excelentes desenfoques (boketh) dada su luminosidad y gracias a ello además podremos trabajar con luz natural sin exagerar mucho el ISO, suponiendo que ya es de tarde o el día está nublado (ambas situaciones son las mejores a nivel lumínico).

Y ya que hablamos de nivel lumínico… NUNCA usen flash para realizar retratos de calle. Traten que el brillo en los ojos dependa de reflejos naturales del ambiente, de alguna luminaria del lugar o alguna pared clara, nunca de la luz dura de un flash.

Recuerden que en fotografía, al contrario que en pintura, debemos quitar elementos para lograr la atención sobre lo que queremos. La manera de quitarlos es cerrando el encuadre, desenfocando, seleccionando el mejor fondo, eligiendo el ángulo de toma, utilizando luces y sombras… que hacer en cada situación es algo que con la práctica dominaremos sin pensarlo siquiera.

La foto que acompaña esta nota fué realizada con luz natural. Las niñas están en el marco de la puerta y la luz que las ilumina es el reflejo del asfalto al mediodía. Detrás de la niña mayor había una ventana que cubrí con su propio rostro -aunque se nota un pequeño halo. El fondo oscuro -la pared de la casa- está totalmente subexpuesto porque solo tuve en cuenta las altas luces al medir la luz.

El autor de esta nota además de dedicarse al Retrato, Desnudo Artístico y fotografía publicitaria, dicta cursos sobre distintos aspectos relacionados al arte fotográfico y escribe artículos en revistas y sitios web especializados.

El pensamiento fotográfico – por Walter Belfiore

También podría haber titulado esta nota “La toma de decisión al momento de oprimir el obturador” y esto puede llevar a pensar en encuadres y otras cuestiones que exceden este artículo. Tampoco hablaré aquí de la “mirada fotográfica” que se tiene o no se tiene y que es sencillamente la capacidad de ver la “foto” donde posiblemente otros no la vean.

Aprovecho a aclarar en este punto que la mirada fotográfica puede desarrollarse perfectamente con el simple hecho de mirar mucha fotografía  (nada de selfies ni de fotografías de celular), hablo del trabajo de los grandes maestros del arte fotográfico, y de la posibilidad de domesticar la mirada luego de mucho observar y estudiar el trabajo de estos artistas gracias a la facilidad que hoy nos brinda internet para acceder a imágenes, muchas veces descatalogadas, o que sólo es posible admirar en museos y galerías de arte.

Sabiendo que no hablaré de la construcción de la imagen creativa en si,  ni de las musas y cómo vienen a nuestro auxilio en el momento de “ver la foto” –eso da para otro artículo un poquito mas extenso-, me centraré en lo que considero el pensamiento fotográfico o la toma de decisión al elegir qué parámetros usar para cada situación previamente y en una fracción de segundo, ya que de eso se trata la fotografía… de la rapidez para capturar eternamente un instante mínimo y fugaz.

Los que tomaron cursos de fotografía saben que es mala palabra utilizar el modo automático en una cámara réflex moderna -me niego a decirle digital, ya es hora de aceptar que el sensor ha suplantado muy bien al acetato y los haluros de plata-, esa frase fue repetida una y mil veces por profesores o incluso por conocidos y amigos que la escucharon y repiten. Por supuesto, estoy de acuerdo totalmente en que nunca se debe dejar el control de la situación a la cámara (modo automático) ya que somos nosotros y nuestra idea previa los que debemos “decidir” qué parámetros utilizar –ajustar- de acuerdo a factores varios que tienen que ver con la luz imperante, con el fondo, con el movimiento o con la estaticidad del motivo a fotografiar.

Por mi parte, el único automatismo que me permito es el enfoque puntual. Me gusta ver el puntito rojo y escuchar el peep de enfocado en el preciso lugar que yo elijo, para luego sin soltar el obturador, componer la fotografía final y seguir el recorrido del dedo hacia abajo para capturar la imagen. Contado así tiene algo de erótico y sin duda para mí lo es.

 

Los fotómetros de luz reflejada que tienen todas las cámaras sirven apenas de referencia ante la realidad cambiante de una situación lumínica en la vida real, pero sirven sin duda para darnos un punto de partida y no empezar a ciegas.

Cuando fotografío retratos en la calle suelo medir la luz de la palma de mi mano, teniendo en cuenta que la luz que refleje sea similar a la que incida sobre el rostro que fotografiaré, de esta forma llegado el momento no perderé la espontaneidad de nuestro modelo ante mediciones y configuraciones que nada aportan, y que además, impiden concentrarme en lo importante: captar el instante decisivo. Las mediciones ante los modelos son muy poco profesionales (teniendo en cuenta que estamos realizando fotoreportaje y no nos serviría perder el tiempo realizando ajustes) y molestos por lo que a fuerza de práctica debemos lograr parametrizar lo menos posible, llevarnos el ocular a los ojos solo para componer y disparar. La luz debemos dominarla de antemano.

Cómo decidir qué parámetros usar lo indicará el motivo a fotografiar, es muy sencillo y daré algunos ejemplos:

Una persona corriendo me está diciendo que la elección prioritaria es la de obturación, ya que mediante la velocidad que elija, lograré congelar ese movimiento. Si tenemos un cielo nublado de día (la mejor condición posible para realizar fotos porque las nubes hacen de filtro natural, suavizando las sombras duras), una obturación de 1/200s en un objetivo de 50mm es más que suficiente para capturar el instante, ya que en esa condición podremos trabajar con un diafragma de f8 y 100 ISO. Si estamos hablando de fotografiar una maratón y queremos congelar la situación, dispararemos a 1/500s y como la profundidad de campo del f8 nos gusta subiremos el ISO a 400 ó 600 (las modernas cámaras soportan muy bien sensibilidades de hasta 2000 sin mayores problemas).

El diafragma f8 nos da una gran profundidad de campo con un objetivo de 50 mm, sobre todo, si el motivo no está muy cerca, por lo que si queremos desenfocar un fondo molesto o confuso debiéramos aislarlo, abriendo el diafragma a un f1:8 por ejemplo, y como en este caso entraría mucha mas luz a nuestro sensor en lugar del 1/500, del primer ejemplo posiblemente deberemos disparar a 1/2000s.

Hay que tener en cuenta que la velocidad mínima de obturación para disparar con la cámara en mano (sin trípode) dependerá también de la focal empleada, ya que no es lo mismo utilizar una velocidad de 1/15s en un angular de 18mm, a utilizar esta misma velocidad en un teleobjetivo de 400mm. Les aseguro que mientras el angular “absorbe” la vibración ocasionada por el espejo de la réflex, el teleobjetivo la magnifica.

Como regla orientativa podemos decir que la velocidad de obturación para trabajar con cámara en mano debe ser 1/longitud focal –teniendo en cuenta que el valor de la misma depende del factor de multiplicación o recorte del sensor para una velocidad “segura”.  ya Bien sabemos que un 50mm en una Full Frame es un 50 mm real pero en un sensor APS-C esta focal se multiplica por 1.5 ó 1.6, es decir, que la focal real sería en estas cámaras de 75 a 80mm. Es decir, si tenemos un objetivo 18-105 en una APS-C en realidad tenemos una focal de 27-157mm (en Níkon porque en Canon el factor es 1.6). O sea que si disparamos en la focal máxima de 105mm la realidad es que lo estamos haciendo en una focal de 157 por lo que la velocidad de obturación no debiera ser menor en este caso de 1/150s. Si disparamos en 18mm, lo estaremos haciendo realmente en 27mm por lo que la velocidad mínima indicada de obturación para evitar vibraciones sería 1/30. En Full Frame 100mm es 100mm por lo que para disparar con esa focal estaría bien una obturación mínima de 1/100s. Todo esto es teoría pura, con práctica van a ver que las velocidades para trabajar, cámara en mano, pueden ser menores dependiendo del pulso, de la práctica, de los objetivos estabilizados y de la manera de sostener la cámara…

Otra forma de eliminar fondos molestos si fotografiamos una persona corriendo es haciendo el famoso barrido para lo cual usaremos velocidades de 1/15s o menores, siguiendo al sujeto en la carrera y obturando sin dejar de seguirlo ni detener la cámara cuando obturamos. Lograremos así, imágenes de mucho dinamismo y acción con el protagonista nítido y el fondo barrido. Claro que disparar a velocidades lentas significa compensar con diafragmas mas cerrados, o filtros de densidad neutra (de los que no hablaré en esta nota.)

Una buena imagen incluso puede estar totalmente movida y aún así transmitir mucho, pero es necesario que lo movido no se interprete como un error al momento de la toma si no como una elección del fotógrafo… es fácil: si hacemos imágenes movidas que estén bien movidas sin que deje de entenderse qué es lo que fotografiamos. Si lo están apenas, la mente las asocia automáticamente a un error o desenfoque.

Cuando fotografiamos paisajes ya no tenemos problemas con la cinética, ellos están allí inmóviles para nosotros e incluso nos permiten elegir la mejor hora para fotografiarlos (al amanecer o atardecer en donde la temperatura de color es cálida y la luz converge lateralmente dándoles profundidad). En este tipo de fotografía, por lo general, se requiere de diafragmas cerrados que nos permitan lograr mucha profundidad de campo para tener foco desde un par de metros hasta el infinito. Veremos que aquí la prioridad al elegir el parámetro principal es justamente el diafragma y no la velocidad, diafragma que rondará entre el f/8 al f/32, siendo por lo general, un f/16 más que suficiente.

Ahora bien, imaginemos un paisaje al atardecer, en ese instante denominado “hora azul” donde las luces empiezan a encenderse, si estamos en una ciudad, pero aún hay rastros de luz en el cielo. Un diafragma f/16 para obtener mucha profundidad de campo nos obligaría a trabajar con velocidades de hasta 1 segundo de exposición a ISO 100, por lo que el trípode se vuelve un accesorio imprescindible si no queremos fotos movidas. Podrán pensar que la solución es elevar el ISO a 1600 o más y así hacer la foto a mayor velocidad de obturación con la cámara en la mano, pero un ISO elevado genera ruido, sobre todo en sensores pequeños, y el ruido en paisajes no suele quedar nada bien.

Ni hablar de la fotografía nocturna donde muchos piensan erróneamente que se utilizan sensibilidades ISO muy elevadas y diafragmas muy abiertos… nada de eso. En nocturnas el secreto es el tiempo de exposición. Sabemos dos cosas aquí: seguimos necesitando mucha profundidad de campo, o sea que optamos por un f/11 (por poner un ejemplo) y necesitamos, también que el sensor reciba mucha luz porque es de noche, digamos 30 segundos de exposición. El ISO a lo sumo lo ponemos en 400 o lo dejamos en 100 y en todo caso alargamos o acortamos el tiempo de exposición… (aclaro que la fotografía nocturna es una técnica especial que requiere de muchísima práctica y lo aquí expuesto es un sencillo ejemplo nada más como para desmitificar algunos conceptos que no suelen estar muy claros).

Para finalizar diría que es necesario conocer previamente lo que vamos a fotografiar, la fotografía de deportes, de calle, periodística y de fauna suelen tener cosas en común que hacen que debamos adelantarnos a la acción. La fotografía de paisajes, por el contrario, nos permite la meditación de la toma al igual que la de retratos en estudio.

El pensamiento fotográfico nos llevará a la elección correcta de cada parámetro y sabremos cuándo es necesario priorizar la velocidad, cuándo el diafragma y cuándo la sensibilidad ISO. Todas son decisiones que tomamos nosotros en base a lo que queremos conseguir y por cada elección tenemos dos parámetros que ajustaremos casi sin pensar a fuerza de práctica.

No existe fotografía que no pueda lograrse mediante la combinación adecuada de obturación, diafragma e ISO.

El reencuadre, un error contundente -por Walter Belfiore

La posible definición de reencuadrar en fotografía puede postularse de la siguiente manera: reencuadre es la selección de una parte de la imagen para convertirla en un todo. Podemos decirlo de una manera distinta y mucho más realista: se trata de intentar conseguir que una foto mediocre o directamente mala, sea al menos salvable recortando todo el sobrante que distrae la atención y que no se tuvo en cuenta en el momento de oprimir el obturador. Ya comenté en una nota anterior que al momento de encuadrar la toma en una cámara con sensor digital, debemos proceder de la misma forma que lo haríamos con una cámara de película.  Miremos la imagen, definamos sus posibilidades de acuerdo a nuestro criterio creativo y obturemos recién cuando nos conforme lo que veamos por el ocular o en la pantalla LCD. Si no procedemos así y disparamos sin dedicar un mínimo de tiempo a la composición suponiendo que en definitiva con la computadora “todo se arregla”,  lo nuestro posiblemente no sea la fotografìa sinó el arte digital (sin menoscabo alguno por este arte)

Es evidente que podemos arreglar un horizonte caído y recortar parte del cielo o de la tierra y hasta aislar nuestro punto de interés de un entorno distractivo mediante el recorte, pero estaremos perdiendo píxeles al hacerlo. Esta pérdida tal vez no sea muy relevante si no pensamos ampliar la fotografía obtenida pero puede ser crucial si pensamos hacerlo. Por ejemplo, supongamos que disparamos con una cámara de doce megapixeles y nos damos cuenta que lo único que nos interesa de la imagen es el nido de hornero que se ve en la copa de un árbol. Recortamos entonces el nido, dejando fuera parte del árbol, del cielo y hasta la casa que se veía a un costado y obtenemos una imagen final reencuadrada de unos 800×600 pixeles totales con el motivo que nos interesaba. Ahora vamos al laboratorio y al pedir una copia nos dicen que es imposible ampliar a más de 9×13 cm con esa calidad ya que es casi la misma obtenida con la camarita de un teléfono celular común. Ven a lo que voy…?

Ni hablar si trabajamos con cámaras que posean sensores APS-C ya que al ser bastante mas pequeños que los sensores Full Frame nos limitan mucho mas cualquier recorte futuro en el revelado digital o post-proceso.

En síntesis, acostúmbrense a tomarse el debido tiempo para componer la imagen en forma precisa de forma que llene todo el cuadro, con la práctica la “la foto” y el “momento” justo se verán antes de llevarse el ocular a los ojos.

La composición es uno de los factores principales que diferencia a un fotógrafo de otro, no es un tema menor y si nos acostumbramos a “recortar” en la edición nos estamos engañando a nosotros mismos que fallamos en el momento donde la simple presión del dedo fija un instante para siempre. Puede ser que hoy existan muchas más personas que hagan fotografías, lo que es seguro es que no hay muchos más fotógrafos y esto puede deberse justamente a ese pensamiento erróneo “-…Total lo arreglo en la computadora…”

Árboles de luz – como la hice

Cada vez que publico esta foto suelen preguntarme como logré ese efecto surrealista en la iluminación que hace que los árboles parecieran emitir luz… lo que es evidente para muchos no lo es para otros y no está demás una breve explicación.

Quién me conoce sabe lo mucho que me gusta hacer fotos con luz natural y sin retoques posteriores salvo el paso al BN. Y como bien sabemos, la mejor calidad lumínica la obtenemos siempre al amanecer y al atardecer, esta foto la hice con la última luz de un sol de otoño.

A mis espaldas tenía una hilera de árboles que proyectaban su sombras sobre la hojarasca y el ocultamiento del fotógrafo no se debe a ningún truco de Photoshop,  simplemente oculté mi sombra en alguna de las tantas sombras diagonales que ocultan también la luz del sol.

La medición que uso siempre es puntual y en este caso medí las altas luces y sobreexpuse un poco para lograr esa “iridiscencia” en las líneas de luz que convergen hacia los árboles. Logré así mismo quitarle protagonismo al resto de la escena ya que al tratarse de un bosque y al estar el sol muy bajo, naturalmente se volvió oscuro.

Por último y con el visor en los ojos me fui moviendo buscando que las líneas apunten hacia donde yo quisiera, es decir buscando la composición que me agradara y … voilá, ese es el secreto de una foto sencilla y efectista de mis árboles que lejos de emitir luz, la reflejan.

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