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¿Cual es el mejor objetivo?… el que tenemos!

Muchas personas que adquieren su primera cámara réflex se encuentran con la novedad del corto rango focal del objetivo provisto con el cuerpo, si adquirieron el kit, y en los primeros tiempos andan medio perdidos, entre el equipo nuevo y sofisticado y la vieja y segura compacta con zoom de 50x.

Muchas veces me han preguntado cual es el objetivo que yo recomendaría y mi respuesta invariablemente es “-qué fotografía le interesa hacer?”.

Si uno se dedica a la fotografía de paisajes seguramente se decantará por un angular, si es retrato un normal (35 o 50 mm en APS-C y Full frame respectivamente), si es fotografía de calle un 70-200 sería lo indicado y si es fauna y deporte focales mas largas siendo el mas usado el zoom 100-400.

Ya ven, no hay un objetivo para todo aunque si uno conoce muy bien el suyo y se dedica, como en mi caso a fotografiar personas y paisajes, lo uno dentro del otro, un 18-105 puede servir perfectamente.  Aún conservo mi vieja Canon 60D y el objetivo mencionado que en realidad a los pocos días cambié por el 18-135. Esta es mi cámara de batalla y con la que quiero que me entierren, no porque la Nikon D4 sea mala ni lo sea la Canon 5D Mark II pero es la que mas satisfacciones me generó y menos gastos en ópticas también.

Algunos fotógrafos no me creen cuando les digo que sigo usando el 18-135 para casi todo mi trabajo personal e incluso debo escuchar a veces el difamatorio “-Pero si es un pisapapeles!” … Podrá serlo si no le encontramos el “punto dulce”, es decir el diafragma que da mayor calidad a determinada longitud focal. Un f:8 en 18mm no me da la calidad máxima en esa focal y un f:4 tampoco… es decir en objetivos baratos hay que saber que diafragma usar en cada distancia focal para que el diafragmado logre usar la mejor parte del cristal óptico del zoom, a eso se le llama conocer el “punto dulce”.

Por supuesto que tengo un 50mm f:1.4 porque me encanta el bokeh que da, algo imposible de lograr con el zoom que hacía mención anteriormente. Y claro que me gusta mi 10-20 por las perspectivas que logro variando apenas el ángulo de toma,  pero si debo hacer honor a la verdad, a veces hago una sesión completa de fotos con el 18-135 y nadie se ha quejado, yo menos.

No nos volvamos locos por los objetivos al adquirir nuestra primera réflex. Tratemos de aprender todo lo referente al uso de la misma y a conocer a fondo el objetivo que trae. Hagamos muchas fotos de prueba, en interiores incluso y con luz natural, los nuevos sensores responden muy bien a ISOs elevadas sin importar que se trate de un APS-C o una Full Frame.

Cuando logremos sacar el máximo partido (calidad) a nuestra cámara+objetivo podemos ir pensando que otra óptica adquirir de acuerdo al estilo fotográfico que mas nos cuadre. No tiene mucho sentido salir con una mochila cargada de objetivos y accesorios, con el peso que eso conlleva, para darnos cuenta al volver que usamos siempre el lente, cosa que me pasa muy a menudo… Otra realidad es que suelo hacer fotos en la montaña o en la arena con viento y cambiar objetivos en esas condiciones climáticas no es lo mas recomendable si no tenemos un vehículo cercano que nos sirva para hacer el cambio en una condición “aséptica” digamos. Incluso si lo tenemos podemos perder “la foto” por el tiempo que nos demanda ese cambio no previsto con anterioridad.

Cuando compren su primer réflex el vendedor les va a ofrecer un 70-300 o un 10-20 (sinó ambos –este ejemplo es para cámaras de sensor APS-C). No los compren. Hagan fotos con el objetivo del kit hasta que ya no deban pensar en diafragmas, velocidades o hiperfocales. Hagan fotos hasta que el manejo de la cámara sea algo absolutamente natural como conducir un vehículo y recién ahí piensen en el segundo objetivo. Si compran ópticas buenas gastarán casi lo mismo o mas de lo que les costó la cámara, pero existe la posibilidad de adquirir objetivos usados en las viejas cámaras analógicas que sirven perfectamente y hoy no cuestan casi nada obteniendo una calidad óptica mucho mayor que los actuales objetivos de gama media-alta que mas se ven en el mercado.

No me gusta hablar de técnicas, cámaras u objetivos, me gusta mucho mas hablar de fotografía pero espero que este artículo aclare algunas dudas a los que se inician en este fascinante mundo que desde ya les digo, no tiene vuelta atrás.

La foto que acompaña la nota fue tomada con un zoom 18-135 en una cámara con sensor APS-C y con los siguientes parámetros:

ISO 250
135mm
1/400
f/5.6
Luz natural 

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Apuntes sobre Arte Fotográfico II

En la anterior  nota destacaba estos tres puntos:

No hagamos fotos para agradar a nadie, hagámosla para que nos guste en primera instancia a nosotros mismos ya que si no logramos eso de poco sirven los halagos que cosechemos. No sigamos ninguna moda fotográfica ya que si lo hacemos lo más probable es que nuestras imágenes pasen de moda tan rápido como la propia moda.

Aprendamos todo lo que podamos sobre fotografía pero no olvidemos lo fundamental que es “descubrir la imagen” saber mirar el entorno cotidiano sin ataduras ni autocensura, sin límites.

No vivamos  obsesionados por los histogramas, los objetivos, las tablitas de hiperfocales, la edición… el exceso de técnica mata la espontaneidad.  Es preferible una foto movida que nos transmita algo a una perfectamente iluminada que no diga nada. Como ejemplo de lo que digo observen la foto ganadora del  Worldpress Photo 2016 y verán a lo que me refiero.

Pues bien, en esto último se centrará la primera parte de este artículo, en aprender a “ver” la fotografía mediante técnicas muy sencillas que permitirán que el espectador se concentre en lo verdaderamente relevante.

Cuando culminaban mis Talleres de fotografía Creativa solía poner en una pequeña mesa de trabajo una botella de vino y le pedía a mis alumnos que lo fotografiaran dándoles la libertad de iluminar como quisieran y por supuesto de elegir el encuadre (libertad absoluta=creatividad absoluta).  Por supuesto algunos me miraban raro y pensaban “¿como puedo hacer de un envase de vidrio algo visualmente agradable?”… Les aseguro que se puede y mediante este sencillo ejercicio me daba cuenta quién había entendido lo explicado y quién no, o directamente: quién tenía creatividad y quién no la tenía –con la creatividad se nace pero si se tiene verdadera pasión, la mirada creativa puede educarse perfectamente.

Había quienes fotografiaban la botella de frente y con una luz común sin tener en cuenta los reflejos generados por el vidrio pero también estaban los que ponían la cámara en ángulos picados o contrapicados y movían las lámparas para crear contraluces o sombras duras y dramáticas que duplicaban el tamaño de la botella, convirtiéndose la sombra misma en la protagonista de la toma. Se van dando cuenta lo que pretendía con este ejercicio?… Por un lado fijar en mis alumnos la idea de que cualquier objeto sirve para realizar una buena foto si se sabe como “mirarlo-fotografiarlo” y por otro medir el grado de aprendizaje y creatividad de cada uno. Por fortuna el ochenta por ciento demostraba esa creatividad sobre la que habíamos estado trabajando en las clases anteriores.

Para mi hasta una vieja pared descascarada puede convertirse en una obra artística si la iluminamos correctamente, si quitamos del encuadre todo lo que no aporte nada a la toma.
Si fotografiamos un artesano, pintor o escultor, seguramente el entorno aportará carácter a la fotografía ya que al situarlo en su ámbito de trabajo le estamos comunicando al espectador, a que se dedica el retratado… Si cerramos el plano a solo un retrato del rostro, podemos lograr una foto magnífica pero sin comunicar ese “algo mas” que se requiere en el “reportaje fotográfico”.

Muchas veces, por el contrario, los entornos son molestos porque no solo no aportan nada a la personalidad del retratado sino que hacen que la lectura de la fotografía se complique visualmente. Autos que pasan, gente caminando, cables, reflejos … Todo eso genera un peso visual que compite con el eje temático y el espectador tarda bastante en discernir que es lo que en realidad quiso comunicar el fotógrafo. A veces lo que se quiere comunicar es simplemente el caos, como suele ocurrir en fotografía de guerra o reportaje, pero incluso en este caos los buenos fotógrafos fijan un punto de interés desde el cuál es mostrado todo lo caótico de la escena. Steve McCurry, Robert Capa, James Natchwey dan lecciones visuales de ello por lo que no debo extenderme demasiado en este concepto.

La fotografía de calle o Street Photography es un ejercicio fantástico para practicar la realización de fotografías que cuenten una historia en situaciones caóticas. En este estilo de fotografía nos topamos con personajes y situaciones excelentes para fotografiar pero que invariablemente están rodeados de personas o en lugares con mucho entorno molesto. Ni hablar si estamos en un grupo de varios fotógrafos intentando fotografiar lo mismo… para mi una de las peores pesadillas que pueda imaginar -de la soledad en el momento de la creación hablaré en otra nota pero puedo adelantar desde ya que no existe proceso creativo puro en un ambiente de camaradería o sociabilización. El impulso creativo requiere de un máximo de meditación y de un mínimo de exceso de distracción.

Volviendo al ejemplo de la fotografía de calle, supongamos que damos con un rostro o personaje interesante, lo ideal es prescindir de teleobjetivos y entablar diálogo con nuestro posible modelo ocasional -al acercarnos observaremos mas en detalle rasgos que pueden ser interesantes destacar.
Lo mejor es llevar la cámara al costado y no acercarse apuntando porque debemos solicitar permiso para realizar la foto y no invadir a nadie. Pero el permiso se pide luego de un breve diálogo en el cuál notaremos si la persona podría estar interesada en ser retratada o no.

Cuando logramos la autorización para la foto necesitamos que el modelo no asuma poses porque allí es donde desaparece la espontaneidad. Las personas ante una cámara suelen adoptar rictus o posiciones poco interesantes y que nada dicen de si mismas, o sea, perdemos en el posado lo que nos llamó la atención del modelo elegido.

Lo mejor es tener los ajustes de cámara ya realizados antes de acercarnos y pedirle a la persona que no pose, explicarle que solo estamos midiendo la luz cuando apuntamos la cámara. De esta manera nuestro modelo no pierde espontaneidad cuando en realidad estamos realizando las fotos que servirán, los disparos que vienen después, los que nos muestran a nuestro modelo posando no sirven de nada. Esos ya no reflejan nada real de la persona, son apenas una máscara, una simple pose.

Si el fondo de nuestro modelo es confuso, debemos movernos nosotros hasta encontrar uno de mas fácil lectura o incluso disparar con la cámara desde abajo para utilizar el cielo como fondo natural o al menos eliminar la gente y los vehículos que pueden cruzar detrás. A veces disparo directamente con la cámara en la mano desde la cintura apuntando hacia arriba sin mirar por el ocular. Para esto debe conocerse el punto “dulce” del objetivo utilizado y elegir muy bien el diafragma para evitar desenfoques. Demás está decir que un 50 mm es ideal para el retrato de calle o incluso, y contra lo que pueda pensarse, un gran angular da excelentes resultados en retratos con carácter por el dramatismo que produce la deformación propia de esa gama focal. El primero incluso nos da la posibilidad de lograr excelentes desenfoques (boketh) dada su luminosidad y gracias a ello además podremos trabajar con luz natural sin exagerar mucho el ISO, suponiendo que ya es de tarde o el día está nublado (ambas situaciones son las mejores a nivel lumínico).

Y ya que hablamos de nivel lumínico… NUNCA usen flash para realizar retratos de calle. Traten que el brillo en los ojos dependa de reflejos naturales del ambiente, de alguna luminaria del lugar o alguna pared clara, nunca de la luz dura de un flash.

Recuerden que en fotografía, al contrario que en pintura, debemos quitar elementos para lograr la atención sobre lo que queremos. La manera de quitarlos es cerrando el encuadre, desenfocando, seleccionando el mejor fondo, eligiendo el ángulo de toma, utilizando luces y sombras… que hacer en cada situación es algo que con la práctica dominaremos sin pensarlo siquiera.

La foto que acompaña esta nota fué realizada con luz natural. Las niñas están en el marco de la puerta y la luz que las ilumina es el reflejo del asfalto al mediodía. Detrás de la niña mayor había una ventana que cubrí con su propio rostro -aunque se nota un pequeño halo. El fondo oscuro -la pared de la casa- está totalmente subexpuesto porque solo tuve en cuenta las altas luces al medir la luz.

El autor de esta nota además de dedicarse al Retrato, Desnudo Artístico y fotografía publicitaria, dicta cursos sobre distintos aspectos relacionados al arte fotográfico y escribe artículos en revistas y sitios web especializados.

La clave de las claves alta (high key)

Las claves altas y bajas se refieren a la escala zonal de grises definida por el fotógrafo de paisajes Ansel Adams, éste estableció un sistema de 11 zonas para pasar del negro al blanco. Las claves altas se ubicarían en las 5 primeras zonas que van del blanco al gris y las claves bajas en las zonas restantes, que van del gris al negro,

zonescale

Para incursionar en este terreno lo primero que vamos a necesitar es luz, mucha luz.  Voy a explicar brevemente como realizo yo mis claves altas, comentando de paso que el nombre está dado por la predominancia de las luces “altas” o fuertes, en contraposición con las claves bajas en donde predominan las sombras y la oscuridad.

En primer lugar si la piel de la modelo y el cabello son claros ya tenemos resuelta una parte importantísima de la clave alta. El cabello no suele ser algo decisivo para incursionar en este estilo ya que siempre queda la opción de cubrirlo o atarlo detrás si es muy oscuro y el resto solucionarlo con luces, pero si es rubio o claro es mucho más sencillo y la foto puede ser bastante mas efectiva.

El fondo, si trabajamos en estudio debe ser blanco y tener al menos dos reflectores o flashes apuntando al mismo y otro par a la modelo. Debemos ser capaces de crear una “luz circular” o caja de luz que lo cubra todo evitando sombras oscuras, aunque estas pueden contribuir a la composición de la fotografía, enfatizando detalles que se perderían entre tanto blanco sobre blanco. Lo ideal es usar como mínimo un par de softobox si estamos haciendo solo retratos –para fondo y primer plano.

Trabajar con mucha luz además nos permite usar ISOs mínimos ya que si usamos mayor sensibilidad corremos el riesgo de generar “ruido” y esto suele afectar la delicadeza que debería tener una buena clave alta. Siempre ISO 100 es lo que a mi me resulta.

Es importante que en la composición incorporemos algún elemento de tonos bajos, es decir oscuros, yo suelo usar los ojos que generalmente remarco con algún delineador oscuro.

La mejor luz siempre es la suave o atenuada por lo que si no disponemos de un softbox podemos usar luz continua o flashes pero suavizando la luz aplicando una tela blanca muy suave entre luz y modelo que haga las veces de filtro difusor.

Una clave alta correcta dispone de textura, es decir que incluye todos los tonos altos de la escala pero de ninguna manera debemos quemar los blancos.

Si bien mediante Photoshop podemos lograr una clave alta partiendo casi de cualquier fotografía, el resultado será mucho mas satisfactorio si planeamos lo que queremos al momento de realizar la foto… esto es válido para todo tipo de fotografía.

La expresividad de las manos

Muchas fotos de cualquier género que implique un cuerpo humano completo fallan por no saber que hacer con las manos, la parte mas expresiva del cuerpo. Algunos fotógrafos dudan al indicar las poses y las modelos si son principiantes no saben como ponerlas.

Las manos como el resto del cuerpo deben estar al servicio de la foto, es decir de la idea, pero debe tenerse una sin duda.. no se trata de disparar quinientas fotos en una hora suponiendo que luego se tendrá la suerte de rescatar al “menos una”, eso es empezar una sesión con el pie izquierdo… y suponiendo que logremos esa foto entre tantas, seguramente las manos no estarán como debieran.

Son muchas las fotos que veo con una buena idea previa y con modelos que tienen trayectoria pero en las cuales el fotógrafo no supo indicar perfectamente la idea por lo cual aunque el concepto esté bien como la técnica, la pose falla por la posición de las manos.

En todas mis fotos doy mucha importancia a dos cosas fundamentales: los ojos y las manos. A veces no es necesario que la mirada apunte a cámara pero si aparecen las manos deben estar en una posición donde cumplan una función. Levantarse una media, abrocharse alguna prenda, intentar alcanzar una nube, abrazar algo fuera de campo, señalar, apoyarse en las caderas, pierna o rodillas o encuadrar el rostro si se trata de un retrato.

La técnica que utilizo es proponer una idea a la modelo como si se tratara de una actuación. Con simples palabras como melancolía, tristeza, alegría… ya tengo casi resuelto el tema de la ubicación de las manos… si se ve que la pose es muy común o forzada se pide un cambio pero por lo general da buenos resultados.

Hay manos mas expresivas que otras y yo las prefiero delgadas y con dedos largos pero una buena iluminación y puesta de cámara hace que cualquier mano sea expresiva y acompañe al retrato en un todo.

Otra cosa que se ve a menudo es un retrato o desnudo preciosos y las manos “cortadas” fuera de campo, ncluso meciéndose el cabello las manos toman protagonismo, lo importante es que nunca aparezcan inertes al costado del cuerpo o en una posición poco natural.
En dibujo artístico se presta especial atención en las manos, porqué en fotografía debiera ser distinto?…

En la foto que acompaña esta nota solo muestro detalles de las manos y su posición, para ver la foto completa solo deben recorrer mis fotos aquí mismo en mi blog o en mi página de face:

https://www.facebook.com/belfioreph

Desmitificando un poco los sensores Full Frame

En una época no muy lejana fue la batalla por los megapíxeles… a mayor cantidad, mayor calidad nos decían –muy erróneamente- los vendedores de quipos que de fotografía sabían muy poco. Luego llegaron las compactas avanzadas o “cámaras puente” de un solo objetivo y con focales muy extremas (32,50 aumentos ó X) con espantosos visores electrónicos. Ahora hay una moda por las pequeñas mirrorless o cámaras réflex compactas sin espejo y con dos o tres lentes intercambiables, casi todas sin visor y que invitan a componer con la pantalla trasera… ajjjjjj.  Pero de lo que voy a hablar en esta nota es de la tendencia a adquirir una réflex digital Full Frame aunque no se tenga ni la mínima idea de como utilizarla “-total saco en automático….” Últimamente pareciera ser que el que no tiene una cámara de sensor completo no es considerado un fotógrafo “serio” … esto último afirmado por varios profesores de fotografía a sus alumnos que se inician con toda la ilusión del mundo con sus cámaras con sensores APS-C… Bueno, no es verdad!

No voy a ser tan cínico de decir que una cámara Full Frame no vale lo que cuesta porque mentiría pero quisiera desmitificar un poco en esta nota a todos aquellos que se sienten “frustrados” por no tener una y les voy a explicar el porqué.

Una FF -si voy a abreviar- tiene un sensor del mismo tamaño del viejo y querido negativo fotográfico de haluros de plata (24×36 mm) por lo que una focal de 50 mm sigue siendo 50 mm.

En una cámara con sensor más pequeño (APS-C) hay que multiplicar por 1.6 ó por 1.5 dependiendo del tamaño de los dos sensores más comunes utilizados en el mercado (Canon y Nikon respectivamente). O sea un 50 mm puesto en una Canon de sensor APS-C tiene una longitud focal real de 50mm x 1.6 = 80 mm (en Nikon es 50mm x 1.5 = 75 mm ya que este sensor es un poquito mas grande que el anterior). A esto se le llama factor de conversión y no es mas que un recorte en el tamaño del sensor para abaratar la construcción del mismo.

Si Ud. estimado colega se dedica a fotografiar naturaleza, fauna o deporte seguramente va a coincidir conmigo en que los teleobjetivos son lo suyo. Focales que van de 200mm a 400mm se convierten en una APS-C en 300mm y en 600 mm reales (montados en una Nikon o Sony), no es maravilloso?… Si fuera el poseedor de una FF el 200 se queda en 200 y el 400 en 400 con la gran desventaja  de costar de 3 a 5 veces mas que un objetivo para las cámaras de sensor mas pequeño. La calidad es mejor pagando esa gran diferencia de dinero??… Por supuesto que si pero es una calidad tan despreciable que no vale la cantidad de dinero extra que se debe desembolsar –Por supuesto que estoy hablando de comparar con objetivos de marcas reconocidas y lo mas luminosos posible para que el enfoque sea rápido.

Si compramos por ejemplo un zoom 75-300 f:4,5-f:5,6 notaremos que sólo nos dará calidad en su “punto dulce” es decir con diafragmas cercanos a f:8 y sin trabajar en los extremos… cosa que no sucede si compramos por ejemplo un 70-200 f:2.8 en todo el rango que además es estabilizado. Este último tiene la misma calidad en toda su longitud focal y prácticamente con cualquier apertura de diafragma.

Recordemos el factor de multiplicación para este 70-200 (hagan Uds. la cuenta) y pensemos que además se le puede agregar un duplicador de distancia focal para llevarlo justamente al doble de la focal perdiendo solo un punto de diafragma.  No creo que nadie pueda demostrarme fehacientemente en copia ampliada que la calidad obtenida con -por poner un ejemplo-70-200 f:2.8 de Canon (el famoso blanquito) es inferior a un lente de iguales características (que cuesta cuatro veces mas) puesto en una FF… (línea L ó Luxury).  La merma en la calidad en todo caso puede decirse que está dada por el tamaño del sensor que es mas pequeño pero esto tampoco es real al 100%.

Me explico, un sensor grande ofrece mayor rango dinámico como detalle mas destacable, luego le sigue la capacidad de obtener copias mas grandes, pero probaron ampliar a 50 x 70 una foto obtenida por una Nikon D7100 –por poner otro ejemplo… acaso la calidad de la copia no es excelente?… Muchas veces necesitan ampliar a mas tamaño?… Yo incluso hice ampliaciones de un metro del lado mayor partiendo de una imagen obtenida con una Canon 60D sin mayor problema… claro a mi me gusta el blanco y negro. Además vengo del mundo analógico donde el grano no era uno de los pecados capitales y se usaba en forma creativa. Un poco de grano (ruído en digital) le da a mis monocromos la “textura”  que me gusta en blanco y negro.

Intenten lograr grano (ruído) con un sensor de alto rango dinámico (FF)… muy difícil salvo que trabajemos a mas de 4000 ISO y como llegar a esa sensibilidad si fotografiamos en exteriores con luz de día?… Filtros DN me dirán algunos… la visión es muy pobre si usamos un DN4 y necesitamos ver bien para componer bien. El enfoque se haría mas lento también.

Otro detalle para los amantes del blanco y negro: Un sensor mas pequeño al tener menor rango dinámico por lógica da imágenes mas contrastadas.

Me van siguiendo?… El profesor del nuevo curso de fotografía que les dice que deben comprar la Full Frame si quieren obtener la máxima calidad no estará exagerando un poquito?… Los nuevos sensores son mucho mejores que los fabricados hace un par de años atrás por lo que responden mejor a ISOS elevadas y esto es aplicable a las FF o las APS-C.

Sintetizando:

Entre las ventajas que tienen los sensores FF con respecto a los APS-C destaca la gestión del ruido al recibir más cantidad de luz por su tamaño y la capacidad de conseguir mejores resultados a la hora de crear enfoques selectivos. Podemos decir, en general, que el FF obtiene imágenes de mayor calidad que los sensores más pequeños, pero estos últimos también tienen sus ventajas , y no son pocas a saber:

  • Cuerpos y lentes mas livianas y baratas
  • Facilita componer imágenes con mayor profundidad de campo
  • Gran cantidad de objetivos disponibles en el mercado a mucho mejor precio

La tecnología avanza muy rápidamente pero el márketing va siempre por delante.  No hay que obsesionarse tanto por el tamaño del sensor y si mas por hacer buenas fotografías.

Una APS-C de gama alta (doble procesador, cuerpo de aleación de magnesio, cobertura del visor del 100% con magnificación de imagen…) cuesta la mitad que una FF, lo que no es un dato menor.

Si yo usaría una Full Frame?… Por supuesto, si algún empresario de Canon o Nikon me obsequia una EOS  1D-X ó una D4 con al menos dos objetivos: 14 mm y 24-105. No me dedico a la naturaleza por lo que no necesito un zoom extremo. Con el dinero de lo que cuesta cada uno de estos equipos puedo adquirir dos cuerpos de la gama mas alta en sensores APS-C y varios objetivos de excelente calidad y otros accesorios (pero sinceramente no me gusta andar cargado de equipo). Mientras tanto utilizo cámaras de sensor APS-C de gama alta con el mismo sellado contra polvo y agua de sus hermanas mayores mucho mas caras y con la misma ergonomía.

Con esta nota no pretendo denostar a quienes gastaron un dineral en equipos de cuadro completo, sólo quiero animar a los que están pensando en adquirir una FF porque les dijeron que eran lo que necesitaban.   No se asusten ni den como verdad absoluta eso de que las Full Frame son mejores o brindan mayor calidad porque la realidad es que cualquiera sea la cámara que se utilice, lo que verdaderamente importa es la persona que está detrás de ella…

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Nota: el autorretrato que acompaña este artículo se realizó con una cámara con sensor APS-C de gama media a ISO 1600 y luz natural.

La mujer de piedra (como la hice)

Era el último día de fotos, luego de casi una semana de trabajar en La Rioja y Catamarca para el libro que estoy preparando sobre desnudo artístico en paisajes naturales. El cansancio se empezaba a notar sobre todo por las muchas horas transcurridas arriba del vehículo para llegar a los lugares previstos, lugares a los que no siempre es posible llegar a tiempo, es decir a la mejor hora para realizar fotos. Esto lo sabía antes de iniciar el proyecto y también sabía que en fotografía de alta montaña con modelos es fundamental trabajar rápido en primer lugar para no exponer a la modelo al frío, viento o sol. Este último quema bastante mas a casi 4000 metros de altura que al nivel del mar.

El viento es otro impedimento a la hora de querer usar iluminación artificial para rellenar las sombras que nos depara la natural en los horarios menos aconsejados, según comenté. Ni pensar en usar sombrillas porque se vuelan y los flashes de estudio sufren demasiado con la arena, la solución que decidí aplicar fue llevar dos flashes de mano con sus respectivos synchro, flashes que eran manipulados por asistentes por lo que dije de la velocidad necesaria en hacer las fotos… Cuando estás en medio de la nada (léase montaña, desierto, camino de ripio) y debes hacer muchos kilómetros para llegar al hotel, no puedes arriesgarte a que te sorprenda la noche o una tormenta. Mucho menos arriesgar a las modelos.

Abreviando, esta foto fue la última de casi 500 tomas obtenidas en una semana y la hicimos en un lugar de las sierras de Córdoba denominado “Los túneles de Chancaní”, casi en Los Gigantes, la cadena montañosa mas alta de esa provincia. Lo que se ve abajo es La Rioja y el camino por el cual llegamos a Córdoba. Nos faltaban muchos kilómetros para llegar a Tanti donde haríamos noche antes de emprender el regreso a Buenos Aires por lo que había que ser muy rápido, para variar…

La luz ya estaba muy baja y aunque agradable en temperatura de color, algo de la sombra del árbol de la izquierda caía sobre el cuerpo de la modelo por lo que una asistente sostuvo un Speedlite 580 con un difusor a unos tres metros de ella desde una posición muy baja con el doble fin de rellenar las sombras y dibujar mejor las piedras del ripio. Detrás de la modelo se ve un espacio de luz en el balcón pero debajo había casi 1500 metros de caída libre por lo que sin duda preferí la solución del flash… ella también.

Revisé la toma en el display como hago habitualmente (si algo no me gusta borro al instante, no acostumbro a llenar tarjetas con fotos defectuosas porque luego se pierde mucho tiempo en bajarlas y en seleccionar las buenas) y me pareció correcta y con muy buena luz.

Llegado a mi estudio y viéndola en un monitor de 24 pulgadas (que es muchísimo mas que las 3 pulgadas del display de la cámara) noté con horror que la luz del flash había generado sombra detrás de los brazos  y una piedra delante, dada la posición baja, una sombra en una rodilla.

Descarté la foto por bastante tiempo pero no la borré porque a veces a las fotos hay que dejarlas madurar, como al buen vino y si no la borré al momento de hacerla es difícil que lo haga cuando las descargo. Hoy después de bastante tiempo di con esta toma y se me ocurrió “rescatarla” … pensé “ya que hay tanta piedra delante de la modelo por que no intentar seguir la textura en el cuerpo?…”

Esta es la historia de “La mujer de piedra” título para nada original sin duda… hasta la próxima nota!