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Árboles de luz – como la hice

Cada vez que publico esta foto suelen preguntarme como logré ese efecto surrealista en la iluminación que hace que los árboles parecieran emitir luz… lo que es evidente para muchos no lo es para otros y no está demás una breve explicación.

Quién me conoce sabe lo mucho que me gusta hacer fotos con luz natural y sin retoques posteriores salvo el paso al BN. Y como bien sabemos, la mejor calidad lumínica la obtenemos siempre al amanecer y al atardecer, esta foto la hice con la última luz de un sol de otoño.

A mis espaldas tenía una hilera de árboles que proyectaban su sombras sobre la hojarasca y el ocultamiento del fotógrafo no se debe a ningún truco de Photoshop,  simplemente oculté mi sombra en alguna de las tantas sombras diagonales que ocultan también la luz del sol.

La medición que uso siempre es puntual y en este caso medí las altas luces y sobreexpuse un poco para lograr esa “iridiscencia” en las líneas de luz que convergen hacia los árboles. Logré así mismo quitarle protagonismo al resto de la escena ya que al tratarse de un bosque y al estar el sol muy bajo, naturalmente se volvió oscuro.

Por último y con el visor en los ojos me fui moviendo buscando que las líneas apunten hacia donde yo quisiera, es decir buscando la composición que me agradara y … voilá, ese es el secreto de una foto sencilla y efectista de mis árboles que lejos de emitir luz, la reflejan.

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Pueden ver parte de mi obra en mi face público:
https://www.facebook.com/belfioreph

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Las palabras que se lleva el viento …

Las tormentas a veces las generamos nosotros desde la incomprensión y la falta de tolerancia. También es cierto que es difícil comprender a quién cambia de opinión a cada rato, a quién no tiene criterio y es influenciable hasta por el batir de alas de una mariposa.

Esas tormentas mejor dejarlas pasar por el bien de nuestra salud síquica e intelectual, por el bien de nuestra tranquilidad.

 

Ya no explico ni me justifico. No necesito que me entiendan porque soy suficientemente claro y a la vez me resisto a entender a quién no lo sea.

 

No soporto la gente que vive mirándose el ombligo y que se considera el centro del universo, a ellos les digo que el mundo está lleno de hombres y de mujeres y que nadie es exclusivo ni imprescindible. Lo único que sirve es ser buena gente, tener principios irreductibles y ser fiel a uno mismo. Juzgar nos van a juzgar siempre y a eso también aprendí a no darle ninguna importancia.

 

Prefiero las tormentas de verdad, las que vienen con vientos de mas de cuarenta kilómetros por hora, las tormentas de arena, las de nieve… Porque a esas además las puedo fotografiar.

Las palabras… se las lleva ese viento y solo quedan las acciones, lo que hicimos y lo que dijimos. No queda nada mas …

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La fotografía es de mi autoría y pertenece a la serie “Piel y Piedra”, solo la utilicé para ilustrarlo.

La fuerza dramática de los paisajes en blanco y negro

Naturalmente al fotografiar paisajes nos dejamos llevar por los colores del mismo y es normal ya que estos ejercen sobre nuestra percepción sicológica un efecto estimulante que tiene que ver con la forma en que nuestro cerebro se deja influenciar por determinados colores. La asociación es bastante sencilla y generalmente los colores cálidos además de generarnos placer son asociados a primeros planos y los tonos fríos a planos distantes. Con el buen uso del color es muy fácil influenciar al espectador en todo tipo de fotografía no solo la que tratamos en este artículo. El efecto de los colores sobre nuestra percepción y emociones es un tema que excede el presente por el que lo trataré en otro momento.

Es fundamentar entender que no cualquier paisaje quedará bien en blanco y negro. Yo por lo general suelo ver al momento de la toma cuál se presta para el monocromo y cuál no para esto es necesario aprender a ver en escala de grises, sabiendo que cada color tiene su equivalencia en esta escala. Lo que en color pueda resultar ser un buen contraste tal vez no lo sea tanto en B&N.

Una buena composición es fundamental para el blanco y negro. Poner las partes oscuras donde corresponde dentro del encuadre es fundamental, como ejemplo pueden observar la foto del castillo derruído o la pared oscura de piedra a la derecha del río de montaña. El cielo, viento o niebla sirven perfectamente para dar fuerza cuando generalmente en color estos elementos no aportan demasiado. El minimalismo o la resta de elementos superfluos también ayuda pero en este caso esto se aplica por igual a las fotos en color. “Menos es mas” en fotografía, no me cansaré de repetirlo.

La luz dura del mediodía puede arruinar una toma en color pero sin duda hará que logremos paisajes de gran dramatismo y alto contraste, en estos casos incluso suelo subexponer un par de diafragmas si el sol está muy alto.  Si lo que se desea es resaltar texturas entonces debe esperarse a que el sol se ponga y la luz sea lateral para así destacar cualquier relieve. Es fundamental saber lo que se quiere transmitir en una foto y planificar la mejor hora para obtenerla.

Bajo ningún concepto debe dispararse con la cámara en modo blanco y negro. La imagen se pasará en el revelado al monocromo pero para lograr blancos y negros puros necesitamos la información original en color que como ya comenté tiene su valor en cada gama de grises.

Por último miren mucha obra de grandes autores -Ansel Adams es uno de mis favoritos en este tema- y observen como sus fotos van del blanco puro al negro pasando por varias escalas de grises o pocas dependiendo del contraste que se quiso lograr, pero el blanco final debe ser blanco y el negro bien negro de lo contrario lo que se obtiene es un pastiche de grises sin fuerza ni contraste.

No estén tan pendientes a los histogramas y zonas quemadas. En paisaje este “quemado” se puede utilizar en forma creativa. Bresson, Brassai y el propio Adams no contaban con el famoso histograma que le quita el sueño a muchos fotógrafos actuales.

Las fotos de este artículo fueron tomadas en San Juan y Mendoza (Argentina) en agosto de 2016

Para contactarse conmigo belfioreph@gmail.com

 

 

Desnudo Artístico: Guía práctica para trabajar con modelos

Muchos fotógrafos están volcándose al desnudo artístico, una disciplina que existe casi desde el momento en que se inventó la fotografía pero que sigue siendo la asignatura pendiente de muchos y cuando la encaran existe un cierto temor o inseguridad.

Yo contaré aquí mi experiencia brevemente confiando en que pueda servirle a quién se inicia.

Empecé en esto del desnudo artístico hace unos diez años pero soy fotógrafo desde que tengo memoria. Ya revelaba mis propias fotos en blanco y negro a los diez años y pasé por todos los estilos empezando por paisajes, arquitectura, macrofotografía, naturaleza y retratos… siempre admiré la obra de Jeanloup Sieff y Helmut Newton entre otros grandes exponentes del género y me pareció interesante incursionar en el tema.

Recuerdo haber puesto un aviso en una página de casting buscando modelo, de preferencia bailarina… no tenía mucha experiencia en el tema como les digo y pensé que el cuerpo estilizado de una bailarina iría bien con las fotos que tenía en mente. Luego me di cuenta que no importa demasiado un cuerpo perfecto sinó la actitud ante la cámara.

Al aviso respondieron por mails varias postulantes, incluso algunas enviaron sus fotos desnudas, cosa que en realidad no solicité y no creo conveniente hacer. Me di cuenta que la mayoría no eran modelos sinó mas bien promotoras o mujeres que querían incursionar como yo en esta disciplina por primera vez. Algunas me ofrecieron hacer intercambio TFCD (algo así como su tiempo por el CD con las fotos) porque como digo necesitaban buenas fotos para iniciarse en el posado artístico. Preferí descartar el intercambio para no sentirme obligado a nada y le pagué a una modelo que además de bailarina era actriz. La sesión prevista en unas dos horas se prolongó casi cinco porque nos pusimos a charlar de arte y ella sabía bastante del tema y amaba lo que hacía…

Esto es fundamental, amar lo que se está haciendo porque si es solo el dinero lo que mueve a la modelo difícilmente se logre algo mas que un par de buenas fotos, y eso solamente si el fotógrafo es muy bueno. Me gusta pensar que el éxito de una buena sesión de desnudo se debe tanto a la modelo como al fotógrafo en partes iguales y no estoy cerrado para nada a las modelos con iniciativa, al contrario.

Otra cosa fundamental en cualquier sesión es tener una idea previa de lo que quiere lograrse. A veces suelo dibujar poses o ideas de como quiero que incida la luz sobre el cuerpo. Lo importante es demostrar seguridad durante toda la sesión y trabajar rápido teniendo los planos predefinidos así ahorramos tiempo y transmitimos seguridad si es la primera vez que trabajamos con la modelo.

Si es la primera vez además es casi obligatorio la presencia de otra mujer, ya sea de asistente o maquilladora. Esto genera confianza y soltura y ambas son fundamentales para quién se desnuda por primera vez ante nuestra cámara.

Está bueno de vez en cuando realizar una Jam libre jugando solo con la luz y poses pero esto nunca sale bien si no se trabajó previamente con la modelo y no existe cierto grado de complicidad que como ya dije solo se logra con la confianza y esta viene de la mano de la calidad del trabajo que realizamos además del buen trato.

Debemos respetar la intimidad de la modelo siempre, es decir… no fotografiarla mientras se desnuda o cambia, no es profesional.
También ser consciente que una sesión puede ser agotadora, dependiendo el tipo de poses que pidamos. Por lo general si es en estudio no pasar de un par de horas de sesión y respetar el descanso de la modelo, transcurrido ese tiempo, primero porque indefectiblemente el cansancio se va a notar en las fotos y segundo porque posar es un trabajo mental que requiere estar atento al fotógrafo y una modelo relajada y descansada se va a sentir mejor y por consiguiente con mas ganas de hacer fotos. Ni hablar si trabajamos en exteriores donde exponer la piel desnuda al sol no debiera sobrepasar los diez o quince minutos. La comodidad de la modelo es fundamental.

Mostrar algunas fotos de la sesión mientras se realizan puede servir para incentivar, no suelo mostrar todas, sólo las que realmente me gustan y cuando lo hago logro que la modelo se sienta mas segura y tranquila con el trabajo que estamos realizando.

Nunca, bajo ninguna circunstancia permitir que novios, maridos o amantes entren al set o locación ya que la modelo por lo general se siente cohibida ante ellos y busca constantemente la aprobación con la mirada ante algún requerimiento nuestro. Me pasó sólo dos veces y de esas sesiones no conservo ninguna foto porque la modelo no logró relajarse… o sea que perdí el tiempo.

Hacer firmar siempre un contrato bien específico sobre la cesión de las imágenes, ya se trate de una sesión paga o de intercambio. En este debe estar especificado que se hará con las fotos y los permisos para su uso… en internet hay varios contratos tipo por lo que no me extenderé en este punto. Solo diré que sin contrato puede pasar que al cabo de un tiempo la modelo se ponga de novio con alguien celoso, o consiga algún trabajo (no como modelo) y tema que googleando su nombre aparezcan sus desnudos y sus jefes los encuentren. Es una buena práctica no usar nunca el nombre real de la modelo cuando se publican fotos en internet, salvo que ella lo pida específicamente porque piensa hacer del modelaje su carrera. Yo personalmente creo que nadie debe renegar de su pasado mucho menos si se trata de un trabajo artístico pero también me pasó haberle realizado fotos a amigas que luego me pidieron que por favor las quite. También es una pérdida de tiempo y una pena por el material que ya no puede mostrarse…
Por eso: siempre tener un contrato de cesión de imagen firmado aunque estemos trabajando con una conocida que no es modelo profesional. Esto no significa que llegado el caso uno sea inflexible pero ayuda a que estos pedidos de quitar fotos no sean tan relevantes.

No trabajar nunca con alguien que llega a la sesión sin ganas, mejor guardar todo y cancelar. Me pasó hace poco que una modelo me pidió por medio de un conocido que yo le hiciera unas fotos y llegó a la sesión con muy mal ánimo y sin dormir pero el colmo fue cuando en un momento y ante un pedido mio me contestó “-ya estoy cansada de las poses para revistas masculinas.” –cosa que yo no hago- … Luego para rematarla y a los pocos minuto le pedí que usara una prenda oscura y ella me contestó “-esa ya la usé en otra foto.” Obviamente dejé de hacerle fotos y a pesar que las pocas que publiqué tuvieron bastante éxito y le consiguieron trabajo como modelo, descubrí que la modelo era mas bien promotora y créanme, son cosas muy distintas.

En síntesis, traten de conocer a la modelo previamente a la sesión de fotos, mediante un café en un lugar público es lo ideal. Ahí se aclaran todas las dudas de ambas partes y se decide ya sobre seguro si se hará la sesión con esa persona o no.

No es tan importante una belleza impactante ya que por experiencia se que esas bellezas por lo general están bien para la pasarela pero no para posar desnudas ante una cámara. Para posar vale muchísimo mas la actitud que la belleza física, lo sé porque lo comprobé muchísimas veces… Hay mujeres bonitas que deslumbran ante la cámara y mujeres hermosas que no logran soltarse en ningún momento …

Posar desnuda no es para cualquiera, se requiere carisma, profesionalismo y un sentido total de la estética para entender lo que el fotógrafo desea plasmar. Cuando damos con una modelo que además de estas condiciones es tan bella por dentro como por fuera es normal que se convierta en nuestra musa y la tengamos presente para la mayoría de nuestros proyectos artísticos.

Una buena opción para los que se inician es asistir a talleres ya que ahí tienen resuelto gran parte de los problemas y pueden ir tomando confianza de la mano de profesionales. En un taller de Desnudo Artístico además de tener resuelto el tema casting, locación, iluminación, poses y demás, el organizador se asegurará de asistirlos para que logren las mejores fotos y les dará libertad creativa… por supuesto hay que saber elegir a que taller asistir.

Un último consejo, esta vez para las modelos: Tengan cuidado! Muchos se compran una cámara réflex y ya se consideran fotógrafos cuando lo único que son es “poseedores de una cámara réflex”.

Si las convocan busquen la obra del fotógrafo en cuestión googleando su nombre. Si no les gusta lo que ven piensen que en definitiva es su imagen la que estará en juego, una mala foto siempre va a quedar así – tanto como una buena. Si no encuentran su obra publicada –algunos no suelen publicar en internet- consulten a otros fotógrafos y modelos que experiencia tuvieron… Y si están empezando de manera profesional en el modelaje artístico es mucho más importante descartar los “malos fotógrafos” ya que necesitan tener uno o varios portfolios de calidad y en este caso puede ser interesante trabajar con el sistema de intercambio pero eligiendo ustedes al fotógrafo en lugar de trabajar con cualquier fotógrafo aunque el trabajo sea remunerado.

NOTA: No utilicé en este artículo desnudos totales porque la normativa de facebook no lo permite. Mis obras sin censura pueden verse en

https://500px.com/walterbelfioreph

La clave de las claves alta (high key)

Las claves altas y bajas se refieren a la escala zonal de grises definida por el fotógrafo de paisajes Ansel Adams, éste estableció un sistema de 11 zonas para pasar del negro al blanco. Las claves altas se ubicarían en las 5 primeras zonas que van del blanco al gris y las claves bajas en las zonas restantes, que van del gris al negro,

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Para incursionar en este terreno lo primero que vamos a necesitar es luz, mucha luz.  Voy a explicar brevemente como realizo yo mis claves altas, comentando de paso que el nombre está dado por la predominancia de las luces “altas” o fuertes, en contraposición con las claves bajas en donde predominan las sombras y la oscuridad.

En primer lugar si la piel de la modelo y el cabello son claros ya tenemos resuelta una parte importantísima de la clave alta. El cabello no suele ser algo decisivo para incursionar en este estilo ya que siempre queda la opción de cubrirlo o atarlo detrás si es muy oscuro y el resto solucionarlo con luces, pero si es rubio o claro es mucho más sencillo y la foto puede ser bastante mas efectiva.

El fondo, si trabajamos en estudio debe ser blanco y tener al menos dos reflectores o flashes apuntando al mismo y otro par a la modelo. Debemos ser capaces de crear una “luz circular” o caja de luz que lo cubra todo evitando sombras oscuras, aunque estas pueden contribuir a la composición de la fotografía, enfatizando detalles que se perderían entre tanto blanco sobre blanco. Lo ideal es usar como mínimo un par de softobox si estamos haciendo solo retratos –para fondo y primer plano.

Trabajar con mucha luz además nos permite usar ISOs mínimos ya que si usamos mayor sensibilidad corremos el riesgo de generar “ruido” y esto suele afectar la delicadeza que debería tener una buena clave alta. Siempre ISO 100 es lo que a mi me resulta.

Es importante que en la composición incorporemos algún elemento de tonos bajos, es decir oscuros, yo suelo usar los ojos que generalmente remarco con algún delineador oscuro.

La mejor luz siempre es la suave o atenuada por lo que si no disponemos de un softbox podemos usar luz continua o flashes pero suavizando la luz aplicando una tela blanca muy suave entre luz y modelo que haga las veces de filtro difusor.

Una clave alta correcta dispone de textura, es decir que incluye todos los tonos altos de la escala pero de ninguna manera debemos quemar los blancos.

Si bien mediante Photoshop podemos lograr una clave alta partiendo casi de cualquier fotografía, el resultado será mucho mas satisfactorio si planeamos lo que queremos al momento de realizar la foto… esto es válido para todo tipo de fotografía.

La danza y Alexander Yakovlev

La cámara está diseñada para poder capturar la magia que sucede enfrente de nosotros y poder convertirla en arte en las manos idóneas.  El fotógrafo  Alexander Yakovlev nos demuestra que esto es posible con una serie de fotografías tomadas a bailarines en el momento preciso.

Al ver ballet  en vivo no logramos percibir la perfección de cada uno de los movimientos, es por eso que Yakovlev nos regala esta impresionante serie. Las imágenes de este fotógrafo ruso, nos muestran la belleza y el arte que logra el cuerpo humano a través de la danza.

Alexander Yakovlev, estudió leyes pero decidió dedicarse a la fotografía en forma autodidacta, su especialidad es la danza y ocasionalmente hace retratos de mujeres atletas.

Laurent Baheux, África en blanco y negro

Para Laurent Baheux, “África es una tierra de luz y contrastes”, por lo que su obra es en blanco y negro, y nunca se ha planteado publicarla en color. Sus dramáticas tomas de grandes mamíferos, frecuentemente primerísimos planos, reflejan toda la intensidad de la vida salvaje, su carácter y a la vez su fragilidad.

Laurent Baheux es un fotógrafo autodidacta francés, nacido en Poitiers en 1970.

Su foco principal son los grandes mamíferos africanos, fotografiados en blanco y negro, con fuertes contrastes.

«Es verdad que me encantan los grandes mamíferos: el elefante, el rinoceronte, el búfalo, la jirafa, la cebra … pero el león es el más impresionante debido a su carácter, su fuerte personalidad. El depredador más fuerte de África es el rey de la selva y que es evidente en todo lo que es o hace. África sin leones ya no sería África.»

En 2003, durante una visita a Tanzania, comenzó su obra personal sobre la vida salvaje; su belleza, fuerza, dureza y gran fragilidad. Escogió el blanco y negro, con sus juegos de sombras, luz y contrastes, para inmortalizar escenas raras y efímeras de la naturaleza, intentando constantemente sublimar a los animales para capturar la magnificencia de sus actitudes, la emoción de su mirada… A través de esta auténtica búsqueda, Laurent busca mostrar la vitalidad de esas especies mientras aún están vivas, aunque más amenazadas que nunca, y la inmensa riqueza que representan para el planeta.

Laurent acompaña y apoya las obras de organizaciones que trabajan por la protección de la naturaleza y la preservación de la biodiversidad. Desde 2013 apoya las acciones del Programa Ambiental de las Naciones Unidas (UNEP), como Embajador de Buena Voluntad para la muestra “Salvaje y Preciado”, organizada en colaboración con la fundación GoodPlanet, en el 40 aniversario de la Convención sobre el Tráfico Internacional de Especies Amenazadas (CITES)

Ha comprendido que sus imágenes pueden ayudar a crear conciencia pública sobre la importancia de preservar y proteger la vida salvaje.

«Mi padre me enseñó acerca de la naturaleza cuando yo era muy joven, en paseos por el campo.”

“Mi jornada fotográfica empieza antes del amanecer. Luego vamos a buscar lo que podría estar sucediendo a nuestro alrededor. En África hay una población animal densa en algunos territorios protegidos de los humanos. Aquí es donde tiendo a ir a buscarlos. Durante el encuentro trato de capturar momentos de la naturaleza, algo que puede parecer relativamente simple, pero son completamente mágicos, al menos ante mis ojos. A menudo estamos hasta el atardecer, cuando llego a casa, tomándome mi tiempo, con las imágenes en la cámara y en mi cabeza.»