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Apuntes sobre el viejo rollo de siempre !

Empecé a tomar fotografías desde muy chico con una modestísima  cámara telemétrica de 35 mm y el número de tomas que disponía por rollo era de 12, 24 o 36 exposiciones.  Si quería hacer fotos personales y tenerlas reveladas rápido optaba por el de 12 exposiciones, si se trataba de un viaje “largo” de vacaciones la opción era el de 36. En aquella época se utilizaban mucho las diapositivas, ya que contando con un buen proyector daban una mejor calidad de color. Yo no tenía un buen proyector y además noté a tiempo que los colores de las mismas se iban lavando muy rápidamente perdiendo saturación y detalles.  Personalmente prefería algún rollo de 400 ASA, en blanco y negro o color, dependiendo si quería hacer paisajes o fotografía de retratos y calle.  Aclaro aquí que en esa época la nomenclatura era ASA por las siglas  American Standard Association -Asociación Americana de Estándares y hoy es ISO por  International, pero la sensibilidad medida en ASA o ISO es exactamente la misma.

La película “rápida” como se le decía al ISO 400 o superior,  daba mayor libertad pero a pleno sol podía llegar a ser un problema. También había películas para luz de día y películas para interiores o Tungsteno. Si cargabas la cámara con la película calibrada para tungsteno y realizabas fotos a la luz del día, las tomas salían con una dominante azul horrible, si hacías el proceso inverso: película para luz de día usada en interiores con luz artificial la tonalidad era también horrible pero rojiza.

Obviamente no existía en las cámaras el balance de blancos y podíamos perder una excelente oportunidad fotográfica simplemente por no tener cargada la película adecuada.  Por eso, y algunas razones más, la mayoría de los fotógrafos iniciados preferíamos cargar nuestras cámaras con película en blanco y negro de 400 ASA que incluso podíamos forzar durante el revelado y lograr un grano exquisito a 1600-3200 ASA – ISO.

Creo que a estas alturas algunos ya irán notando las desventajas de la película en rollo contra los actuales sistemas binarios…

Lo único bueno era que la “limitación” en la cantidad de tomas por rollo obligaba a aprender a componer bien una fotografía porque además no podíamos verla en el momento para corregir nada, y luego ya era muy tarde.  La curva de aprendizaje era bastante mayor y mucho mas “cara” pero sin duda se aprendía a tener en cuenta todos los detalles para no perder los escasos fotogramas que en aquel momento no parecían tan escasos.

No contábamos con una memoria capaz de guardar miles de imágenes en alta calidad por lo que disparar a lo loco no era muy recomendable. Debíamos aprender bien pronto de nuestros errores, errores que veíamos recién al tener la foto revelada y ampliada en el papel fotográfico y no en la pantalla como hoy.

En definitiva, se aprendía a optimizar recursos y no existía ese pensamiento tan poco profesional que se repiten muchos “profesionales” que hacen mil disparos cuando deben entregarle al cliente menos de cien: “-total la arreglo con Photoshop …”, herramienta que obviamente tampoco existía en esa época.

La fotografía analógica nos permitió aprender a realizar fotografías a todos los que pasamos por ella , y si realmente aprendimos para que volver teniendo la calidad y comodidad que nos brindan los modernos equipos fotográficos?.

Me niego a hablar de fotografía digital o analógica porque se trata simplemente de FOTOGRAFÍA, solo cambió  la herramienta como cambia en todos los ámbitos, profesionales y laborales… Alguien se imagina hoy un médico recetando sanguijelas para la presión alta?…  Ridículo no?, tanto como decir que la verdadera fotografía se hace con rollos.  Sin embargo muchos lo siguen diciendo, incluso desde “importantes” institutos de enseñanza.

No tengo ningún problema con la moda retro ni con lo vintage,  son modas y como tal vuelven siempre, la prueba está en la cantidad de discos de pasta que se editan y los pocos nostálgicos que los compran… lo malo es que los que no los escucharon en su momento creen que en realidad suenan mejor , porque esos les venden, y se gastan un dineral en discos y equipos para reproducirlos.  Lo único bueno de los discos de pasta era el arte de tapa pero no la calidad de sonido que tendía a degradarse muy rápidamente .

Los “puristas” suelen ser personas recalcitrantes que niegan todo lo nuevo y andan por allí diciendo que todo lo pasado fue mejor y reniegan de lo actual simplemente por desconocimiento. Torquemada es un ejemplo de “purista” y miren las macanas que se mandó quemando gente que tenía ideas “nuevas”.

Hoy verán muchas fotos publicadas en sitios de internet con el texto “Analógica directa” o similar, como si eso tuviera alguna importancia o le concediera mayor valor a la fotografía en cuestión cuando la realidad es que se trata de una muestra bizarra de puro snobismo.

No reniego de mi pasado analógico, lo viví plenamente y eso me da entidad para escribir y hablar del tema. Pasé cientos de horas en un cuarto oscuro, y se perfectamente que el Rodinal no es un antidepresivo. Sé lo que es trabajar con distintas gradaciones de papeles fotográficos para lograr el contraste necesario y hasta utilicé película gráfica para ello. Conozco perfectamente el tratamiento por zonas de Ansel Adams y el apantallado bajo la luz de la ampliadora para destacar un cielo por ejemplo… Y tanto lo sé que hoy elijo sin pudor  trabajar con una computadora en lugar de una ampliadora y capturar mis imágenes en un sensor digital en lugar de un soporte de acetato recubierto de haluros de plata. Sigo avanzando fotográficamente y aprendiendo.

Tengo muy bien guardado en el cajón de los recuerdos mi Nikon F5, una Asahi Pentax y una Voigtlander,  también un fotómetro Lunasix 3 con el que aprendí todo sobre la luz, las sensibilidades y los diafragmas.  A veces abro el cajón y hago algunos disparos al vacío con el solo fin de escuchar un obturador mecánico pero no se me ocurriría cargar ninguna de esas cámaras con un rollo porque estoy muy satisfecho con mi cámara actual, que sin ser de una gama altísima, es muy superior a la ofrecida por mis queridísimas  compañeras de aprendizaje.

Hoy puedo trabajar en interiores con muy poca luz y luego salir a fotografiar un atardecer sin mas que ajustar el ISO y el balance de blancos. Ya no pierdo fotos por no tener cargada la película correcta ni debo llevar varios cuerpos de cámara para suplir este tema, como solía hacer.

Por esto y muchísimo más es hora de empezar a dejar de ciclar siempre sobre lo mismo, como el hampster en la rueda. Yo se que hay fanáticos del Súper 8 pero las películas que hoy vemos se filman con equipos digitales 4K y algunas siguen siendo artísticamente hermosas.

Todos los que ponderan la utilización de lo viejo argumentando que la calidad es mejor, fíjense que lo hacen usando internet, una red social, computadoras, tecnología … No se nota allí una dicotomía?

Siempre hubo y habrá detractores de lo moderno con alegatos muy convincentes hasta que la realidad les pasa por encima. Ustedes pueden dejar que la realidad les pase por encima y seguir quemando sin demasiada suerte rollos y rollos, gastando un montón de dinero, o empezar a pensar fotográficamente, dejando de lado las modas y expresando lo que sea quieran expresar mediante eso que se llama creatividad… a nadie debiera importarle la herramienta que usaron si llegaron a decir lo que quisieron decir mediante una imagen.

Hoy que componer es “barato” y una mala toma se arregla en el momento, de verdad quieren seguir vendiéndome  de nuevo el viejo rollo de siempre?

Esta nota fue escrita en una notebook porque no conseguí cinta para mi querida Remington.

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El fotoperiodismo ha muerto, viva el fotoperiodismo!!

Que hace un señor que se dedica al Desnudo Artístico hablando de fotoperiodismo se preguntará el lector?… Pregunta bastante lógica para el que no sabe de mis inicios en esto que es plasmar en una pequeña cuadrícula, la parte mas interesante y sintética de ese gran cuadriculado que se llama vida. Claro que para que ese pequeño cuadradito –la foto- tenga valor para el espectador hay que saber cual tomar de entre todos, como encuadrar y descartar lo superfluo, recuerden mi frase favorita, “menos es mas” si se trata de fotografía.

De captar ese “rectángulo”, ese instante preciso,  sabían bastante los grandes maestros del fotoperiodismo gráfico y en particular los que a mi más me interesan, los fotoperiodistas de guerra. Ellos dieron en muchos casos su propia sangre para darles al mundo una versión real de la vida que no suele ser tan cómoda como la de los que solo nos quejamos por el aumento de la luz, estoy hablando de aquellos que no tienen luz, ni agua, ni comida… la gente que debe escapar de su propia gente porque ahora las guerras no son entre países sino entre hermanos.

El título habla de una verdad irrefutable, la muerte del fotoperiodismo y la razón es bien sencilla: Qué anunciante de la marca de perfumes o anteojos de moda quiere ver en la contrapágina una foto de un bebé siendo pasado entre alambrados  de púa a las tres de la mañana entre la frontera de Serbia y Hungría?!.., gente escapando de su propia gente para evitar ser asesinados… El fotógrafo Warren Richardson que ganó el World Press Photo del 2016 nos cuenta:

“Estuve 4 ó 5 días y noches en la frontera, pero este momento fue muy rápido: los refugiados venían y venían y no me di cuenta de que lo que estaban pasando a través de la valla era un bebé”.
Richardson, que trabaja como freelance, comentó que la foto nunca fue publicada.
En la imagen, la luna ilumina tanto la cara del hombre que toma al bebé en sus manos como el cuerpo del niño. El hombre está a un lado de la frontera medio agachado, con cara de agotamiento. Al otro lado de la frontera, unos brazos sujetan a la criatura y la pasan a través de un agujero hecho en el alambre de espino. Fue realizada con luz natural –la luna- a ISO muy elevado de ahí el grano ya que el uso del flash hubiera significado poner en evidencia a los refugiados ante la policía de frontera de ambos países que los perseguían.

Ya ven, la foto “nunca fue” publicada a pesar de la gente que arriesga su vida para mostrarle al mundo lo que ocurre fuera de la comodidad de sus hogares y nunca fue publicada sencillamente porque las revistas viven de los anunciantes y ya comenté que para ellos la realidad “no es negocio”.
Hoy los medios publican las fotografías de paupérrima calidad obtenida por los celulares de algún testigo del suceso en cuestión y esto es una aberración porque se le priva al lector-espectador de una visión clara y concisa de la situación real mostrada.  Ninguna foto tomada con un celular, por un testigo eventual conlleva la carga visual de la más modesta fotografía de Robert Capa, o de Cartier Bresson.  Del primero es la famosa frase “Si tu foto no es lo suficientemente buena es que no te has acercado lo suficiente”, y tanto que se acercaba Capa a los eventos que fotografiaba que fue el único fotógrafo que desembarcó con los soldados en Normandía en el famoso Día D, en la Segunda Guerra Mundial… Y falleció a la edad de cuarenta años en Thai Binh, Indochina,  por pisar una mina antipersonal… Iba caminando al frente de una tropa con el objetivo de no perder la “instantánea”… perdió su vida y aún así con el cuerpo desgarrado, a metros del hueco dejado por la explosión, sostenía firmemente una Leica en su mano izquierda. Algunos lectores podrán decir que en realidad tenía una Contax, como la que utilizó en el desembarco de Omaha Beach pero como sea… ambas eran cámaras telemétricas de objetivo fijo… pero que importa la cámara en esta nota? … Verán, hace unos días me enteré por una persona muy querida que está a punto de cursar la carrera de fotoperiodismo que en la admisión a la misma, la rectora del instituto de enseñanza hizo este poco feliz comentario: “ ..Tengan en cuenta que para hacer esta carrera deberán invertir mucho en objetivos de distintas focales …”

Es evidente que la buena señora desconoce toda la obra del nombrado Robert Capa, de Henry Cartier Bressson, de Doisneau, de William Klein, de Elliott Erwitt, del propio Seabastiao Salgado en sus inicios… Todos ellos usaron cámaras de focal fija, Leica y Contax, telemétricas de 35 mm. NADIE tiene tiempo en un conflicto bélico de andar cambiando objetivos y mucho menos de cargar con ellos… ni siquiera en alguna marcha local hay tiempo para eso. La fotografía de prensa es estar en el momento justo y captarlo de la mejor manera posible, lograr que una sola imagen cuente la historia completa y eso lo sabían de memoria los fotógrafos nombrados y tantísimos mas.

La gente se dio cuenta del horror de la Guerra de Vietnam por una única foto: la de la niña vietnamita corriendo desnuda hacia cámara quemándose por el napalm. Esa única toma sirvió para que el mundo tomara conciencia de lo que verdaderamente estaba sucediendo y fue la última vez que una foto sirvió para detener un conflicto armado. Podría nombrar aquí la famosa foto de la mujer afgana de Steve McCurry que muestra toda la desolación, solo en la mirada y que para mi es mas hermosa que la Mona Lisa pero no quiero hacer apreciaciones personales que tienten al debate inocuo y sinsentido.

Hoy sigue habiendo fotógrafos que arriesgan la vida para intentar cambiar algo pero no logran publicar las fotos en ninguna revista y solo se difunde su trabajo a través de libros y exposiciones, lo cual evidentemente no llega a todo el mundo como el “Bailando…” de Tinelli.  Tal el caso del fotógrafo estadounidense James Nachtwey que sigue cubriendo las zonas de conflicto pero no logra vender sus fotos, porque la verdad no vende, lo que vende es el márketing y sabemos que suele ser sinónimo de mentira.

Página oficial del World Press Photo

Las palabras que se lleva el viento …

Las tormentas a veces las generamos nosotros desde la incomprensión y la falta de tolerancia. También es cierto que es difícil comprender a quién cambia de opinión a cada rato, a quién no tiene criterio y es influenciable hasta por el batir de alas de una mariposa.

Esas tormentas mejor dejarlas pasar por el bien de nuestra salud síquica e intelectual, por el bien de nuestra tranquilidad.

 

Ya no explico ni me justifico. No necesito que me entiendan porque soy suficientemente claro y a la vez me resisto a entender a quién no lo sea.

 

No soporto la gente que vive mirándose el ombligo y que se considera el centro del universo, a ellos les digo que el mundo está lleno de hombres y de mujeres y que nadie es exclusivo ni imprescindible. Lo único que sirve es ser buena gente, tener principios irreductibles y ser fiel a uno mismo. Juzgar nos van a juzgar siempre y a eso también aprendí a no darle ninguna importancia.

 

Prefiero las tormentas de verdad, las que vienen con vientos de mas de cuarenta kilómetros por hora, las tormentas de arena, las de nieve… Porque a esas además las puedo fotografiar.

Las palabras… se las lleva ese viento y solo quedan las acciones, lo que hicimos y lo que dijimos. No queda nada mas …

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La fotografía es de mi autoría y pertenece a la serie “Piel y Piedra”, solo la utilicé para ilustrarlo.