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LMF Magazine (La Mirada de los Fotógrafos), número 3

Es un gran honor formar parte del número 3 de esta magnífica revista española junto a  artistas de la imagen de primer nivel y una excelente manera de comenzar la andadura fotográfica de este año recién nacido.

De a poco voy entendiendo eso de que “nadie es profeta en su tierra” ya que en mi caso, y sin motivo de queja, se aplica perfectamente.

El año pasado y lo que va de este, tres publicaciones de Europa y una de Estados Unidos me abrieron sus puertas permitiéndome mostrar parte de mi trabajo sin censura. Gracias a todos ellos!

Hoy toca agradecer al equipo editorial de LMF Magazine y muy especialmente a Juan García Lucas (Pixelecta), por la invitación.

A continuación les dejo el link de descarga esperando que disfruten de la Mirada de los colegas y por supuesto de la mía propia.

DESCARGAR LMF Magazine : https://goo.gl/gQ8VtT

 

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El regreso a la cámara oscura… o a la fotografía

Si la gente coleccionara fotografías en lugar de equipo se vería mucha mas fotografía de calidad en lugar de tantos fotógrafos “profesionales” con fotos que no dicen nada. No reniego de la tecnología en absoluto pero escucho muy frecuentemente comentarios como “-voy a comprarme una full frame porque mi cámara no tiene buena calidad”, y en verdad no sería una frase molesta si quién la dice tuviera una vieja Kodak Instamatic pero no… la escuché esta semana dos veces y una de las personas que la pronunció tenía una Canon 80D y la otra una Nikon D7100. Les aseguro que no se referían al tamaño de ampliación (siendo que las dos cámaras citadas permiten ampliar a tamaños que rara vez son necesarios).

Una cámara de alta gama no asegura mejores fotos y esto lo vivo repitiendo desde hace mucho en mis cursos y en algún otro artículo.  Lo único que asegura mejores fotos es la creatividad que se tiene o no se tiene, y si no se tiene se puede “adquirir” educando la mirada, observando la obra de los verdaderos Maestros del arte fotográfico. Entiéndase Maestro a aquel artista ya consagrado cuya obra está en museos y en libros, me estoy refiriendo a Brassai, Atget,Lartigue, Bresson, Koudelka,Helmut Newton, Sieff, por poner solo algunos ejemplos.

Se imaginan a Cartier Bresson cargando una mochila con cuerpos de cámaras, flashes, objetivos, filtros y demás?…. El solo cargaba un par de Leicas como mucho. Brassai y Eugene Atget fotografiaron París (el primero de noche y el segundo de día) con viejas cámaras de cajón, cuyo negativo o sensor era una placa de vidrio bañado en colodión líquido. Bresson fue muy criticado por empezar a usar “cámaras de juguete”, ese era el concepto que se tenía a principios del siglo XX cuando se trabajaba en 35mm, un nuevo formato que hizo mucho más fácil obtener instantáneas sobre todo en zona de guerra, cosa que dejó bien en claro otro grande: Robert Capa.

Suya es la frase “Si tus fotos no son buenas es que no te has acercado lo suficiente”, evidentemente no era un paparazzi fotografiando con un 600mm porque además de no contar con ópticas así tenía muy claro que al estar cerca se captan las expresiones como no puede hacerlo un teleobjetivo. El fotógrafo contemporáneo de guerra James Natchtwey, es otro que trabaja por lo general con ópticas normales de 50mm siendo que tiene toda la parafernalia tecnológica a su disposición. Además eso de andar cambiando objetivos es mas acorde al trabajo en estudio que en exteriores ante condiciones climáticas (o sociales) que no suelen ser las ideales. Sencillamente se pierde tiempo y en fotografía esto se traduce en perder la foto.

Todos los fotógrafos nombrados y muchísimos mas, que no nombro porque necesitaría un libro entero,  trabajaban con una o dos cámaras, generalmente telemétricas y de 35 milímetros,  eran artistas que sabían exactamente lo que querían y lo que necesitaban para obtenerlo. Iban detrás de la fotografía perfecta con un equipo mínimo, que conocían minuciosamente,  y esa es la clave de todo fotógrafo que quiera dedicarse a crear imágenes que transmitan algo.
No sabían de histogramas ya que no existían, no les importaban las hiperfocales porque sabían perfectamente que profundidad de campo les brindaba la óptica con determinado diafragma ya que conocían su equipo al dedillo. Los fondos quemados lo usaban de manera creativa para separar el motivo, si hacían moda iluminaban con luz continua directa (nada de snoot, panales, softbox o sombrillas).

Para finalizar, no estoy diciendo que volvamos a las cámaras oscuras de la era de Brassai, donde el obturador era simplemente una tapa que el fotógrafo quitaba durante el tiempo que considerase necesario para exponer correctamente la placa, nada de eso… Intento simplemente dar a entender que en un mundo desbordado de imágenes obtenidas con casi cualquier dispositivo electrónico y donde todos pueden captarlas se está perdiendo la esencia de la verdadera fotografía que es transmitir una idea o concepto en forma directa y sencilla sin necesidad de tanto equipo.

Elijamos las cámara que mas nos guste y un par de objetivos luminosos de buena calidad  y cuya distancia focal se adapte al estilo de fotografía que nos interese y con eso hagamos fotografía. No nos dejemos engañar con los megapíxeles o el tamaño del sensor porque vivimos en el mundo de la nanotecnología en donde de verdad y de manera irrefutable… el tamaño no es importante.

© Walter Belfiore

Boudoir, erótica y desnudo artístico en exteriores – Boudoir, erotic and artistic outdoor nude

Enlace




Es un gran honor el haber formado parte del inicio de este proyecto, junto a artistas internacionales de primer nivel.


Felicitaciones a todos y por muchos números mas !!

Por fin llegó el día…Algunas veces los sueños se hacen realidad…con perseverancia y ante todo creyendo que lo que haces es algo bueno, al final el Universo termina conspirando a tu favor. Juntar a este increíble grupo de artistas de tan variadas disciplinas ha sido una labor ardua pero estamos muy satisfechos con los resultados y ha merecido definitivamente la pena. Detrás de este proyecto hay mucha ilusión y esfuerzo y me siento reconfortado de haber podido transmitírselo a todos los que se han embarcado en él.

Finally the day arrived … Sometimes dreams come true … with perseverance and above all believing that what you do is a good thing, in the end the Universe ends up conspiring in your favor. Joining this incredible group of artists from such varied disciplines has been an arduous task but we are very satisfied with the results and it has definitely been worthwhile. Behind this project there is much enthusiasm and effort and I feel comforted to have been able to transmit it to all those who have embarked on it.

Javier Fernández
Director Photopics Art Magazine

Leer aquí : goo.gl/Qp439g

 

Apuntes sobre Arte Fotográfico II

En la anterior  nota destacaba estos tres puntos:

No hagamos fotos para agradar a nadie, hagámosla para que nos guste en primera instancia a nosotros mismos ya que si no logramos eso de poco sirven los halagos que cosechemos. No sigamos ninguna moda fotográfica ya que si lo hacemos lo más probable es que nuestras imágenes pasen de moda tan rápido como la propia moda.

Aprendamos todo lo que podamos sobre fotografía pero no olvidemos lo fundamental que es “descubrir la imagen” saber mirar el entorno cotidiano sin ataduras ni autocensura, sin límites.

No vivamos  obsesionados por los histogramas, los objetivos, las tablitas de hiperfocales, la edición… el exceso de técnica mata la espontaneidad.  Es preferible una foto movida que nos transmita algo a una perfectamente iluminada que no diga nada. Como ejemplo de lo que digo observen la foto ganadora del  Worldpress Photo 2016 y verán a lo que me refiero.

Pues bien, en esto último se centrará la primera parte de este artículo, en aprender a “ver” la fotografía mediante técnicas muy sencillas que permitirán que el espectador se concentre en lo verdaderamente relevante.

Cuando culminaban mis Talleres de fotografía Creativa solía poner en una pequeña mesa de trabajo una botella de vino y le pedía a mis alumnos que lo fotografiaran dándoles la libertad de iluminar como quisieran y por supuesto de elegir el encuadre (libertad absoluta=creatividad absoluta).  Por supuesto algunos me miraban raro y pensaban “¿como puedo hacer de un envase de vidrio algo visualmente agradable?”… Les aseguro que se puede y mediante este sencillo ejercicio me daba cuenta quién había entendido lo explicado y quién no, o directamente: quién tenía creatividad y quién no la tenía –con la creatividad se nace pero si se tiene verdadera pasión, la mirada creativa puede educarse perfectamente.

Había quienes fotografiaban la botella de frente y con una luz común sin tener en cuenta los reflejos generados por el vidrio pero también estaban los que ponían la cámara en ángulos picados o contrapicados y movían las lámparas para crear contraluces o sombras duras y dramáticas que duplicaban el tamaño de la botella, convirtiéndose la sombra misma en la protagonista de la toma. Se van dando cuenta lo que pretendía con este ejercicio?… Por un lado fijar en mis alumnos la idea de que cualquier objeto sirve para realizar una buena foto si se sabe como “mirarlo-fotografiarlo” y por otro medir el grado de aprendizaje y creatividad de cada uno. Por fortuna el ochenta por ciento demostraba esa creatividad sobre la que habíamos estado trabajando en las clases anteriores.

Para mi hasta una vieja pared descascarada puede convertirse en una obra artística si la iluminamos correctamente, si quitamos del encuadre todo lo que no aporte nada a la toma.
Si fotografiamos un artesano, pintor o escultor, seguramente el entorno aportará carácter a la fotografía ya que al situarlo en su ámbito de trabajo le estamos comunicando al espectador, a que se dedica el retratado… Si cerramos el plano a solo un retrato del rostro, podemos lograr una foto magnífica pero sin comunicar ese “algo mas” que se requiere en el “reportaje fotográfico”.

Muchas veces, por el contrario, los entornos son molestos porque no solo no aportan nada a la personalidad del retratado sino que hacen que la lectura de la fotografía se complique visualmente. Autos que pasan, gente caminando, cables, reflejos … Todo eso genera un peso visual que compite con el eje temático y el espectador tarda bastante en discernir que es lo que en realidad quiso comunicar el fotógrafo. A veces lo que se quiere comunicar es simplemente el caos, como suele ocurrir en fotografía de guerra o reportaje, pero incluso en este caos los buenos fotógrafos fijan un punto de interés desde el cuál es mostrado todo lo caótico de la escena. Steve McCurry, Robert Capa, James Natchwey dan lecciones visuales de ello por lo que no debo extenderme demasiado en este concepto.

La fotografía de calle o Street Photography es un ejercicio fantástico para practicar la realización de fotografías que cuenten una historia en situaciones caóticas. En este estilo de fotografía nos topamos con personajes y situaciones excelentes para fotografiar pero que invariablemente están rodeados de personas o en lugares con mucho entorno molesto. Ni hablar si estamos en un grupo de varios fotógrafos intentando fotografiar lo mismo… para mi una de las peores pesadillas que pueda imaginar -de la soledad en el momento de la creación hablaré en otra nota pero puedo adelantar desde ya que no existe proceso creativo puro en un ambiente de camaradería o sociabilización. El impulso creativo requiere de un máximo de meditación y de un mínimo de exceso de distracción.

Volviendo al ejemplo de la fotografía de calle, supongamos que damos con un rostro o personaje interesante, lo ideal es prescindir de teleobjetivos y entablar diálogo con nuestro posible modelo ocasional -al acercarnos observaremos mas en detalle rasgos que pueden ser interesantes destacar.
Lo mejor es llevar la cámara al costado y no acercarse apuntando porque debemos solicitar permiso para realizar la foto y no invadir a nadie. Pero el permiso se pide luego de un breve diálogo en el cuál notaremos si la persona podría estar interesada en ser retratada o no.

Cuando logramos la autorización para la foto necesitamos que el modelo no asuma poses porque allí es donde desaparece la espontaneidad. Las personas ante una cámara suelen adoptar rictus o posiciones poco interesantes y que nada dicen de si mismas, o sea, perdemos en el posado lo que nos llamó la atención del modelo elegido.

Lo mejor es tener los ajustes de cámara ya realizados antes de acercarnos y pedirle a la persona que no pose, explicarle que solo estamos midiendo la luz cuando apuntamos la cámara. De esta manera nuestro modelo no pierde espontaneidad cuando en realidad estamos realizando las fotos que servirán, los disparos que vienen después, los que nos muestran a nuestro modelo posando no sirven de nada. Esos ya no reflejan nada real de la persona, son apenas una máscara, una simple pose.

Si el fondo de nuestro modelo es confuso, debemos movernos nosotros hasta encontrar uno de mas fácil lectura o incluso disparar con la cámara desde abajo para utilizar el cielo como fondo natural o al menos eliminar la gente y los vehículos que pueden cruzar detrás. A veces disparo directamente con la cámara en la mano desde la cintura apuntando hacia arriba sin mirar por el ocular. Para esto debe conocerse el punto “dulce” del objetivo utilizado y elegir muy bien el diafragma para evitar desenfoques. Demás está decir que un 50 mm es ideal para el retrato de calle o incluso, y contra lo que pueda pensarse, un gran angular da excelentes resultados en retratos con carácter por el dramatismo que produce la deformación propia de esa gama focal. El primero incluso nos da la posibilidad de lograr excelentes desenfoques (boketh) dada su luminosidad y gracias a ello además podremos trabajar con luz natural sin exagerar mucho el ISO, suponiendo que ya es de tarde o el día está nublado (ambas situaciones son las mejores a nivel lumínico).

Y ya que hablamos de nivel lumínico… NUNCA usen flash para realizar retratos de calle. Traten que el brillo en los ojos dependa de reflejos naturales del ambiente, de alguna luminaria del lugar o alguna pared clara, nunca de la luz dura de un flash.

Recuerden que en fotografía, al contrario que en pintura, debemos quitar elementos para lograr la atención sobre lo que queremos. La manera de quitarlos es cerrando el encuadre, desenfocando, seleccionando el mejor fondo, eligiendo el ángulo de toma, utilizando luces y sombras… que hacer en cada situación es algo que con la práctica dominaremos sin pensarlo siquiera.

La foto que acompaña esta nota fué realizada con luz natural. Las niñas están en el marco de la puerta y la luz que las ilumina es el reflejo del asfalto al mediodía. Detrás de la niña mayor había una ventana que cubrí con su propio rostro -aunque se nota un pequeño halo. El fondo oscuro -la pared de la casa- está totalmente subexpuesto porque solo tuve en cuenta las altas luces al medir la luz.

El autor de esta nota además de dedicarse al Retrato, Desnudo Artístico y fotografía publicitaria, dicta cursos sobre distintos aspectos relacionados al arte fotográfico y escribe artículos en revistas y sitios web especializados.

El reencuadre, un error contundente -por Walter Belfiore

La posible definición de reencuadrar en fotografía puede postularse de la siguiente manera: reencuadre es la selección de una parte de la imagen para convertirla en un todo. Podemos decirlo de una manera distinta y mucho más realista: se trata de intentar conseguir que una foto mediocre o directamente mala, sea al menos salvable recortando todo el sobrante que distrae la atención y que no se tuvo en cuenta en el momento de oprimir el obturador. Ya comenté en una nota anterior que al momento de encuadrar la toma en una cámara con sensor digital, debemos proceder de la misma forma que lo haríamos con una cámara de película.  Miremos la imagen, definamos sus posibilidades de acuerdo a nuestro criterio creativo y obturemos recién cuando nos conforme lo que veamos por el ocular o en la pantalla LCD. Si no procedemos así y disparamos sin dedicar un mínimo de tiempo a la composición suponiendo que en definitiva con la computadora “todo se arregla”,  lo nuestro posiblemente no sea la fotografìa sinó el arte digital (sin menoscabo alguno por este arte)

Es evidente que podemos arreglar un horizonte caído y recortar parte del cielo o de la tierra y hasta aislar nuestro punto de interés de un entorno distractivo mediante el recorte, pero estaremos perdiendo píxeles al hacerlo. Esta pérdida tal vez no sea muy relevante si no pensamos ampliar la fotografía obtenida pero puede ser crucial si pensamos hacerlo. Por ejemplo, supongamos que disparamos con una cámara de doce megapixeles y nos damos cuenta que lo único que nos interesa de la imagen es el nido de hornero que se ve en la copa de un árbol. Recortamos entonces el nido, dejando fuera parte del árbol, del cielo y hasta la casa que se veía a un costado y obtenemos una imagen final reencuadrada de unos 800×600 pixeles totales con el motivo que nos interesaba. Ahora vamos al laboratorio y al pedir una copia nos dicen que es imposible ampliar a más de 9×13 cm con esa calidad ya que es casi la misma obtenida con la camarita de un teléfono celular común. Ven a lo que voy…?

Ni hablar si trabajamos con cámaras que posean sensores APS-C ya que al ser bastante mas pequeños que los sensores Full Frame nos limitan mucho mas cualquier recorte futuro en el revelado digital o post-proceso.

En síntesis, acostúmbrense a tomarse el debido tiempo para componer la imagen en forma precisa de forma que llene todo el cuadro, con la práctica la “la foto” y el “momento” justo se verán antes de llevarse el ocular a los ojos.

La composición es uno de los factores principales que diferencia a un fotógrafo de otro, no es un tema menor y si nos acostumbramos a “recortar” en la edición nos estamos engañando a nosotros mismos que fallamos en el momento donde la simple presión del dedo fija un instante para siempre. Puede ser que hoy existan muchas más personas que hagan fotografías, lo que es seguro es que no hay muchos más fotógrafos y esto puede deberse justamente a ese pensamiento erróneo “-…Total lo arreglo en la computadora…”

Árboles de luz – como la hice

Cada vez que publico esta foto suelen preguntarme como logré ese efecto surrealista en la iluminación que hace que los árboles parecieran emitir luz… lo que es evidente para muchos no lo es para otros y no está demás una breve explicación.

Quién me conoce sabe lo mucho que me gusta hacer fotos con luz natural y sin retoques posteriores salvo el paso al BN. Y como bien sabemos, la mejor calidad lumínica la obtenemos siempre al amanecer y al atardecer, esta foto la hice con la última luz de un sol de otoño.

A mis espaldas tenía una hilera de árboles que proyectaban su sombras sobre la hojarasca y el ocultamiento del fotógrafo no se debe a ningún truco de Photoshop,  simplemente oculté mi sombra en alguna de las tantas sombras diagonales que ocultan también la luz del sol.

La medición que uso siempre es puntual y en este caso medí las altas luces y sobreexpuse un poco para lograr esa “iridiscencia” en las líneas de luz que convergen hacia los árboles. Logré así mismo quitarle protagonismo al resto de la escena ya que al tratarse de un bosque y al estar el sol muy bajo, naturalmente se volvió oscuro.

Por último y con el visor en los ojos me fui moviendo buscando que las líneas apunten hacia donde yo quisiera, es decir buscando la composición que me agradara y … voilá, ese es el secreto de una foto sencilla y efectista de mis árboles que lejos de emitir luz, la reflejan.

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