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La fuerza dramática de los paisajes en blanco y negro

Naturalmente al fotografiar paisajes nos dejamos llevar por los colores del mismo y es normal ya que estos ejercen sobre nuestra percepción sicológica un efecto estimulante que tiene que ver con la forma en que nuestro cerebro se deja influenciar por determinados colores. La asociación es bastante sencilla y generalmente los colores cálidos además de generarnos placer son asociados a primeros planos y los tonos fríos a planos distantes. Con el buen uso del color es muy fácil influenciar al espectador en todo tipo de fotografía no solo la que tratamos en este artículo. El efecto de los colores sobre nuestra percepción y emociones es un tema que excede el presente por el que lo trataré en otro momento.

Es fundamentar entender que no cualquier paisaje quedará bien en blanco y negro. Yo por lo general suelo ver al momento de la toma cuál se presta para el monocromo y cuál no para esto es necesario aprender a ver en escala de grises, sabiendo que cada color tiene su equivalencia en esta escala. Lo que en color pueda resultar ser un buen contraste tal vez no lo sea tanto en B&N.

Una buena composición es fundamental para el blanco y negro. Poner las partes oscuras donde corresponde dentro del encuadre es fundamental, como ejemplo pueden observar la foto del castillo derruído o la pared oscura de piedra a la derecha del río de montaña. El cielo, viento o niebla sirven perfectamente para dar fuerza cuando generalmente en color estos elementos no aportan demasiado. El minimalismo o la resta de elementos superfluos también ayuda pero en este caso esto se aplica por igual a las fotos en color. “Menos es mas” en fotografía, no me cansaré de repetirlo.

La luz dura del mediodía puede arruinar una toma en color pero sin duda hará que logremos paisajes de gran dramatismo y alto contraste, en estos casos incluso suelo subexponer un par de diafragmas si el sol está muy alto.  Si lo que se desea es resaltar texturas entonces debe esperarse a que el sol se ponga y la luz sea lateral para así destacar cualquier relieve. Es fundamental saber lo que se quiere transmitir en una foto y planificar la mejor hora para obtenerla.

Bajo ningún concepto debe dispararse con la cámara en modo blanco y negro. La imagen se pasará en el revelado al monocromo pero para lograr blancos y negros puros necesitamos la información original en color que como ya comenté tiene su valor en cada gama de grises.

Por último miren mucha obra de grandes autores -Ansel Adams es uno de mis favoritos en este tema- y observen como sus fotos van del blanco puro al negro pasando por varias escalas de grises o pocas dependiendo del contraste que se quiso lograr, pero el blanco final debe ser blanco y el negro bien negro de lo contrario lo que se obtiene es un pastiche de grises sin fuerza ni contraste.

No estén tan pendientes a los histogramas y zonas quemadas. En paisaje este “quemado” se puede utilizar en forma creativa. Bresson, Brassai y el propio Adams no contaban con el famoso histograma que le quita el sueño a muchos fotógrafos actuales.

Las fotos de este artículo fueron tomadas en San Juan y Mendoza (Argentina) en agosto de 2016

Para contactarse conmigo belfioreph@gmail.com

 

 

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¿Por qué hago desnudo artístico?

También podría titular este post  “La razón por la que fotografío traseros” pero me pareció un poco fuerte para empezar y de todas formas voy a explicar ambas cuestiones ya que muchas personas me preguntan el porqué en mi cambio de estilo. Para todos lo que me lo preguntaron: amigos, alumnos y para mis lectores, intentaré una respuesta, se la merecen por la paciencia que me tienen …

Desde hace mas o menos cinco años años empecé a incursionar en el desnudo artístico, tímidamente en principio, no por el desnudo en si, sinó mas bien porque no sabía si estaba a la altura del tema, ya que mi obra anterior se basaba en retratos, paisajes y grandes caserones antiguos completamente vacíos, abandonados y derruídos.

Qué me llevaba a fotografiar bellos paisajes solitarios y casonas abandonadas?? Por qué me fascina todo lo que sea antiguo??… siendo que no necesariamente todo tiempo pasado fue mejor – lo se por experiencia propia-… La respuesta era el ansia de preservar para la posteridad lo que indefectiblemente iba a desaparecer, ya sea bajo el avance de una topadora o por el mismo crecimiento demográfico y en nombre de la civilización. Campos inmensos de trigo o girasoles abiertos al sol y un arbolito solitario torcido por el viento era lo que me conmovía por el simple hecho de saber que esa imagen era finita como la vida misma. No había espacio para la figura humana en mis obras de esa época porque no me había percatado de algo fundamental… nosotros también vamos a desaparecer y tal vez mucho antes que mi arbolito torcido por el viento.

Empecé a hacer retratos de forma compulsiva, quería robar el alma del retratado y preservarlo para siempre y me di cuenta de otra cosa: Hacer un retrato consiste mayormente, en representar un rostro o un busto en un entorno familiar o neutro, el rostro  es la parte del cuerpo más expuesta, la más visible y la mas empleada en la vida social, tan empleada que se ha convertido en una máscara hipócrita a la que obligamos a expresarse según nuestra voluntad. Puede reir aunque esté triste, mostrar interés aunque se muera de aburrimiento o ser de piedra cuando está hirviendo de pasión.

” Por esta razón es que empecé a interesarme en el desnudo y en breve sólo en los traseros. Efectivamente es la parte más protegida, la mas secreta, la que conserva la inocencia infantil que las miradas o las manos perdieron hace tiempo. Es también la parte del cuerpo plásticamente mas conmovedora (en las mujeres obviamente). Hecha de redondeces y promesas, es la parte que recuerda, siempre orientada al pasado cuando nosotros avanzamos irremediablemente de frente, y la que contempla el camino recorrido, como los niños que se pegan a la ventana trasera del auto y van soñando con el camino que pasa sin preocuparse del destino del viaje.

Los traseros son tan distintos como las personas, algunos puramente funcionales, que sólo sirven para sentarse, estos no me interesan para nada porque además  suelen parecerse a la cara de sus propietarios. Otros son neutros, no dicen nada, son realmente aburridos. Finalmente nos encontramos con los traseros elegantes, casi aristocráticos, que sobrepasan su función subliminándola y se convierten en objetos de arte, en obras maestras, milagros de la naturaleza. Esos son los que me gusta fotografiar, para conservar eternamente sus curvas prodigiosas antes que el paso del tiempo los estropee como lo estropea todo…”
Ya ven, no es un gran cambio el mio en realidad, es seguir queriendo preservar la belleza que ya no estará… Si mis imágenes tienen algo importante que decir a las generaciones futuras es esto:  Estuve aquí. Existí.  Fui Joven.  Fui feliz. Y a alguien en este mundo le importé lo suficiente para que tomara mi foto.

El retrato creativo

Se entiende por retrato creativo aquel que logra transmitirnos, además de los rasgos fisonómicos del retratado, su personalidad y estado de ánimo, un intento de definición podría ser este: “Es el que reúne una serie de iniciativas artísticas en torno a la idea de mostrar no sólo las cualidades fisonómicas, sino más bien el carácter o estado anímico de la persona retratada.”

Es fundamental, por lo expresado, conocer algunos aspectos de la persona que está ante nuestro objetivo si queremos lograr una fotografía expresiva y no solamente una simple instantánea,  si la persona es conocida  mucho mejor porque ya sabemos cuál es su carácter y podemos enfatizar el mismo con el uso de la luz. Por ejemplo, si vamos a fotografiar a una persona de fuerte personalidad es conveniente usar una luz acorde, es decir, no demasiado suavizada para resaltar el rostro, creando algunas sombras y colocando la cámara un poco abajo del plano de los ojos dando mayor importancia y énfasis mediante el simple cambio de perspectiva al modelo.

Si por el contrario estamos frente a una persona de carácter delicado es mejor utilizar una luz acorde y la cámara a la altura de los ojos enfatizando los mismos.
En este punto cabe recordar que el centro de interés de todo buen retrato siempre se encuentra en los ojos, estos son los que expresan el estado de ánimo de la persona mucho más que una mueca o sonrisa. Los ojos no mienten, el foco siempre debe estar clavado en ellos y se hace indispensable resaltarlos con algún brillo utilizando un flash a mínima potencia. Esto es válido también para fotos en exteriores. Un excelente retrato con los ojos apagados, en verdad no tiene nada de excelente… no se si me entienden.

Nunca debe usarse para retratos un flash directo, como no sea a mínima potencia y en exteriores por lo dicho anteriormente con respecto a resaltar el brillo de los ojos ya que este tipo de luz aplana la imagen.

Por el contrario, conviene una luz principal lateral para darle mayor relieve al rostro y sobre todo si queremos resaltar arrugas en una persona mayor. Si no contamos con un flash extra, una buena opción es utilizar como fuente de luz principal, la que entre por una ventana, acercando a la persona a la misma y suavizándola sencillamente cerrando las cortinas, obviamente dando por supuesto que las mismas sean blancas.

Un método poco conocido y que particularmente uso con mucho éxito para suavizar la imagen y darle un aire de ensoñación es empañar el objetivo con mi propio aliento y disparar varias tomas hasta que el mismo se evapore… (si quieren conocer otros trucos excelentes y que no están en los libros recuerden que está abierta la inscripción al Taller de Retrato Creativo…).

Dónde ubiquemos la cámara es otro punto fundamental que nos permite mostrar fortaleza o desolación. No es lo mismo por ejemplo, fotografiar a una persona con la cámara al nivel de los ojos que desde abajo hacia arriba (enfatizándola) o desde arriba hacia abajo (minimizándola, creando cierta sensación de encierro y soledad). La posición de la cámara como podemos ver, es fundamental y cambia completamente el resultado y sentimiento de la imagen final.

Lograr un retrato natural es muy simple y mi técnica es decirle a la persona que baje la mirada o mire a un costado y sólo mire a cámara a mi requerimiento, logramos una expresión mucho más natural y fresca que si la tenemos posando mientras hacemos los ajustes de foco y encuadramos correctamente. También debemos tener en cuenta el fondo, cerremos el plano lo más posible y si la cámara es una compacta sencilla y no permite hacer desenfoques, fijémonos bien que en el fondo no aparezcan demasiados puntos de distracción. Un buen retrato debe ser simple y armonioso, preferentemente sobre un fondo neutro (blanco, gris, negro). Si los ojos tienen fuerza y son claros podemos cerrar mas el cuadro y enfatizarlos ganando impacto visual.

Un pintor empieza sin nada y va añadiendo elementos hasta que consigue la imagen perfecta. Un fotógrafoempieza con todo y va quitando cosas hasta que obtiene la imagen perfecta.
Esto se llama síntesis fotográfica y me da pie a unas de mis frases favoritas, frases que mis alumnos ya conocen de memoria:
“En fotografía, menos es siempre más…”

 

El peso de la muerte

No suelo ponerle título a mis fotos, prefiero que ellas hablen por si mismas generando en cada uno lo que les parezca. En este caso debí titular el post y traté de recordar en que pensaba al tomarla, de ahí el título, tal vez poco original pero bastante representativo …

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