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El reencuadre, un error contundente

La posible definición de reencuadrar en fotografía puede postularse de la siguiente manera: reencuadre es la selección de una parte de la imagen para convertirla en un todo. Podemos decirlo de una manera distinta y mucho más realista: se trata de intentar conseguir que una foto mediocre o directamente mala, sea al menos salvable recortando todo el sobrante que distrae la atención y que no se tuvo en cuenta en el momento de oprimir el obturador. Ya comenté en una nota anterior que al momento de encuadrar la toma con un equipo digital, debemos proceder de la misma forma que lo haríamos con una cámara de película.  Miremos la imagen, definamos sus posibilidades de acuerdo a nuestro criterio creativo y obturemos recièn cuando nos conforme lo que veamos por el ocular o en la pantalla LCD. Si no procedemos así y disparamos sin dedicar un mínimo de tiempo a la composición suponiendo que en definitiva con la computadora “todo se arregla” , lo nuestro posiblemente no sea la fotografìa sinó el diseño gráfico.

Es evidente que podemos arreglar un horizonte caído y recortar parte del cielo o de la tierra y hasta aislar a nuestro modelo de un entorno distractivo mediante el recorte, pero estaremos perdiendo píxeles al hacerlo. Esta pérdida tal vez no sea muy relevante si no pensamos ampliar la fotografía obtenida pero puede ser crucial si pensamos hacerlo. Por ejemplo, supongamos que disparamos con una cámara de siete megapixeles y nos damos cuenta que lo único que nos interesa de la imagen es el nido de hornero que se ve en la copa de un árbol. Recortamos entonces el nido, dejando fuera parte del árbol, del cielo y hasta la casa que se veía a un costado y obtenemos una imagen final reencuadrada de unos 800×600 pixeles totales con el motivo que nos interesaba. Ahora vamos al laboratorio y al pedir una copia nos dicen que es imposible ampliar a más de 9×13 cm con esa calidad ya que es casi la misma obtenida con la camarita de un teléfono celular. Ven a lo que voy.

Un recurso válido si nos quedamos cortos con la focal óptica de nuestra cámara y debemos acercar más el motivo para aislarlo del entorno es utilizar el zoom digital. Este sistema trabaja por interpolaciòn de imagen, es decir que amplía la que recibe el sensor CCD, mermando la resolución de la misma pero sin perder megapíxeles que pueden ser necesarios para la ampliación. Este acercamiento digital es el equivalente a ampliar una imagen mediante un programa de edición gráfico como Photoshop. La operación de ampliación digital no modifica ningún parámetro como profundidad de campo  o perspectiva pero de todas formas no es aconsejable salvo situaciones extremas por la poca calidad que presenta la foto resultante. El motivo de la baja calidad es que al ampliar una porción pequeña de lafotografía se amplía proporcionalmente el ruido captado por el sensor.

En síntesis, acostúmbrense a tomarse el debido tiempo para componer la imagen, con la práctica esta se generará en el cerebro y solo se llevará la cámara a los ojos cuando esté seguro que tiene “la foto” precisa en el “momento” justo. La composición es uno de los factores principales que diferencia a un fotógrafode otro, no es un tema menor y si nos acostumbramos a “recortar” con la computadora nos estamos engañando a nosotros mismos que fallamos en el momento preciso donde la simple presión del dedo fija una instante para siempre. Puede ser que hoy existan muchas más personas que hagan fotografías, lo que es seguro es que no hay muchos más fotógrafos.

Si desea contactarse conmigo puede escribirme a walterbelfioreph@gmail.com

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El retrato creativo

Se entiende por retrato creativo aquel que logra transmitirnos, además de los rasgos fisonómicos del retratado, su personalidad y estado de ánimo, un intento de definición podría ser este: “Es el que reúne una serie de iniciativas artísticas en torno a la idea de mostrar no sólo las cualidades fisonómicas, sino más bien el carácter o estado anímico de la persona retratada.”

Es fundamental, por lo expresado, conocer algunos aspectos de la persona que está ante nuestro objetivo si queremos lograr una fotografía expresiva y no solamente una simple instantánea,  si la persona es conocida  mucho mejor porque ya sabemos cuál es su carácter y podemos enfatizar el mismo con el uso de la luz. Por ejemplo, si vamos a fotografiar a una persona de fuerte personalidad es conveniente usar una luz acorde, es decir, no demasiado suavizada para resaltar el rostro, creando algunas sombras y colocando la cámara un poco abajo del plano de los ojos dando mayor importancia y énfasis mediante el simple cambio de perspectiva al modelo.

Si por el contrario estamos frente a una persona de carácter delicado es mejor utilizar una luz acorde y la cámara a la altura de los ojos enfatizando los mismos.
En este punto cabe recordar que el centro de interés de todo buen retrato siempre se encuentra en los ojos, estos son los que expresan el estado de ánimo de la persona mucho más que una mueca o sonrisa. Los ojos no mienten, el foco siempre debe estar clavado en ellos y se hace indispensable resaltarlos con algún brillo utilizando un flash a mínima potencia. Esto es válido también para fotos en exteriores. Un excelente retrato con los ojos apagados, en verdad no tiene nada de excelente… no se si me entienden.

Nunca debe usarse para retratos un flash directo, como no sea a mínima potencia y en exteriores por lo dicho anteriormente con respecto a resaltar el brillo de los ojos ya que este tipo de luz aplana la imagen.

Por el contrario, conviene una luz principal lateral para darle mayor relieve al rostro y sobre todo si queremos resaltar arrugas en una persona mayor. Si no contamos con un flash extra, una buena opción es utilizar como fuente de luz principal, la que entre por una ventana, acercando a la persona a la misma y suavizándola sencillamente cerrando las cortinas, obviamente dando por supuesto que las mismas sean blancas.

Un método poco conocido y que particularmente uso con mucho éxito para suavizar la imagen y darle un aire de ensoñación es empañar el objetivo con mi propio aliento y disparar varias tomas hasta que el mismo se evapore… (si quieren conocer otros trucos excelentes y que no están en los libros recuerden que está abierta la inscripción al Taller de Retrato Creativo…).

Dónde ubiquemos la cámara es otro punto fundamental que nos permite mostrar fortaleza o desolación. No es lo mismo por ejemplo, fotografiar a una persona con la cámara al nivel de los ojos que desde abajo hacia arriba (enfatizándola) o desde arriba hacia abajo (minimizándola, creando cierta sensación de encierro y soledad). La posición de la cámara como podemos ver, es fundamental y cambia completamente el resultado y sentimiento de la imagen final.

Lograr un retrato natural es muy simple y mi técnica es decirle a la persona que baje la mirada o mire a un costado y sólo mire a cámara a mi requerimiento, logramos una expresión mucho más natural y fresca que si la tenemos posando mientras hacemos los ajustes de foco y encuadramos correctamente. También debemos tener en cuenta el fondo, cerremos el plano lo más posible y si la cámara es una compacta sencilla y no permite hacer desenfoques, fijémonos bien que en el fondo no aparezcan demasiados puntos de distracción. Un buen retrato debe ser simple y armonioso, preferentemente sobre un fondo neutro (blanco, gris, negro). Si los ojos tienen fuerza y son claros podemos cerrar mas el cuadro y enfatizarlos ganando impacto visual.

Un pintor empieza sin nada y va añadiendo elementos hasta que consigue la imagen perfecta. Un fotógrafoempieza con todo y va quitando cosas hasta que obtiene la imagen perfecta.
Esto se llama síntesis fotográfica y me da pie a unas de mis frases favoritas, frases que mis alumnos ya conocen de memoria:
“En fotografía, menos es siempre más…”