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Pedro Luis Raota

Articulo publicado en la revista Bex Magazine:

http://www.bexmagazine.com/mi-foto-preferida.html

Conocí la obra de Pedro Luis Raota de la mano de mi padre cuando yo tendría unos nueve o diez años. Recuerdo una galería larga y muy bien iluminada con una puerta al fondo y con las obras perfectamente enmarcadas en un riguroso blanco y negro. Luego me enteré que ese era además su domicilio, creo que en Vicente López.
Supongo que las fotos tendrían un tamaño de 50×60 cm pero a mi me parecían gigantes y en ese momento observando su obra decidí lo que quería ser de grande: FOTOGRAFO.
Quería poder generar las emociones que estaba sintiendo yo mismo en aquel momento observando cada una de sus fotos.
Raota no creía mucho en el “momento decisivo” a lo Bresson y fue muy criticado porque se decía que elaboraba demasiado sus fotografías pero a esas críticas el respondía”… Un fotógrafo imagina una imagen, y si esa imagen que imagina no existe, la creará como lo hace un director de cine…”
Coincido plenamente con este criterio ya que lo único importante es transmitir mediante el arte un sentimiento, una emoción… y Raota era un hombre sensible con un lenguaje propio y demoledor ya que sus fotos podían generar una sonrisa o el llanto como el de la niñita del paraguas observando a su perro recién atropellado. Muchos consideraron esta foto como de mal gusto pero la realidad es que Raota tenía un amigo muy cercano que le pedía que le saque fotos a su niña. Un día el artista vio en la calle un perro muerto y llamó a su amigo para que traiga a su hija… esa es la historia de la foto y de como trabajaba este gran artista cuya obra parece haber caído en el olvido ya que no se reeditó ninguno de sus libros ni se organizó muestra de su frondosa obra, tanto es así que muchos estudiantes de fotografía, hoy ni lo conocen.
Para mi Pedro Luis Raota es El referente de la fotografía artística argentina, a el se le debe que este arte fuera reconocido en el mundo gracias a los innumerables premios internacionales que ganó. Y a mi repito, me hizo querer ser fotógrafo.

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La mujer de piedra (como la hice)

Era el último día de fotos, luego de casi una semana de trabajar en La Rioja y Catamarca para el libro que estoy preparando sobre desnudo artístico en paisajes naturales. El cansancio se empezaba a notar sobre todo por las muchas horas transcurridas arriba del vehículo para llegar a los lugares previstos, lugares a los que no siempre es posible llegar a tiempo, es decir a la mejor hora para realizar fotos. Esto lo sabía antes de iniciar el proyecto y también sabía que en fotografía de alta montaña con modelos es fundamental trabajar rápido en primer lugar para no exponer a la modelo al frío, viento o sol. Este último quema bastante mas a casi 4000 metros de altura que al nivel del mar.

El viento es otro impedimento a la hora de querer usar iluminación artificial para rellenar las sombras que nos depara la natural en los horarios menos aconsejados, según comenté. Ni pensar en usar sombrillas porque se vuelan y los flashes de estudio sufren demasiado con la arena, la solución que decidí aplicar fue llevar dos flashes de mano con sus respectivos synchro, flashes que eran manipulados por asistentes por lo que dije de la velocidad necesaria en hacer las fotos… Cuando estás en medio de la nada (léase montaña, desierto, camino de ripio) y debes hacer muchos kilómetros para llegar al hotel, no puedes arriesgarte a que te sorprenda la noche o una tormenta. Mucho menos arriesgar a las modelos.

Abreviando, esta foto fue la última de casi 500 tomas obtenidas en una semana y la hicimos en un lugar de las sierras de Córdoba denominado “Los túneles de Chancaní”, casi en Los Gigantes, la cadena montañosa mas alta de esa provincia. Lo que se ve abajo es La Rioja y el camino por el cual llegamos a Córdoba. Nos faltaban muchos kilómetros para llegar a Tanti donde haríamos noche antes de emprender el regreso a Buenos Aires por lo que había que ser muy rápido, para variar…

La luz ya estaba muy baja y aunque agradable en temperatura de color, algo de la sombra del árbol de la izquierda caía sobre el cuerpo de la modelo por lo que una asistente sostuvo un Speedlite 580 con un difusor a unos tres metros de ella desde una posición muy baja con el doble fin de rellenar las sombras y dibujar mejor las piedras del ripio. Detrás de la modelo se ve un espacio de luz en el balcón pero debajo había casi 1500 metros de caída libre por lo que sin duda preferí la solución del flash… ella también.

Revisé la toma en el display como hago habitualmente (si algo no me gusta borro al instante, no acostumbro a llenar tarjetas con fotos defectuosas porque luego se pierde mucho tiempo en bajarlas y en seleccionar las buenas) y me pareció correcta y con muy buena luz.

Llegado a mi estudio y viéndola en un monitor de 24 pulgadas (que es muchísimo mas que las 3 pulgadas del display de la cámara) noté con horror que la luz del flash había generado sombra detrás de los brazos  y una piedra delante, dada la posición baja, una sombra en una rodilla.

Descarté la foto por bastante tiempo pero no la borré porque a veces a las fotos hay que dejarlas madurar, como al buen vino y si no la borré al momento de hacerla es difícil que lo haga cuando las descargo. Hoy después de bastante tiempo di con esta toma y se me ocurrió “rescatarla” … pensé “ya que hay tanta piedra delante de la modelo por que no intentar seguir la textura en el cuerpo?…”

Esta es la historia de “La mujer de piedra” título para nada original sin duda… hasta la próxima nota!

El reencuadre, un error contundente

La posible definición de reencuadrar en fotografía puede postularse de la siguiente manera: reencuadre es la selección de una parte de la imagen para convertirla en un todo. Podemos decirlo de una manera distinta y mucho más realista: se trata de intentar conseguir que una foto mediocre o directamente mala, sea al menos salvable recortando todo el sobrante que distrae la atención y que no se tuvo en cuenta en el momento de oprimir el obturador. Ya comenté en una nota anterior que al momento de encuadrar la toma con un equipo digital, debemos proceder de la misma forma que lo haríamos con una cámara de película.  Miremos la imagen, definamos sus posibilidades de acuerdo a nuestro criterio creativo y obturemos recièn cuando nos conforme lo que veamos por el ocular o en la pantalla LCD. Si no procedemos así y disparamos sin dedicar un mínimo de tiempo a la composición suponiendo que en definitiva con la computadora “todo se arregla” , lo nuestro posiblemente no sea la fotografìa sinó el diseño gráfico.

Es evidente que podemos arreglar un horizonte caído y recortar parte del cielo o de la tierra y hasta aislar a nuestro modelo de un entorno distractivo mediante el recorte, pero estaremos perdiendo píxeles al hacerlo. Esta pérdida tal vez no sea muy relevante si no pensamos ampliar la fotografía obtenida pero puede ser crucial si pensamos hacerlo. Por ejemplo, supongamos que disparamos con una cámara de siete megapixeles y nos damos cuenta que lo único que nos interesa de la imagen es el nido de hornero que se ve en la copa de un árbol. Recortamos entonces el nido, dejando fuera parte del árbol, del cielo y hasta la casa que se veía a un costado y obtenemos una imagen final reencuadrada de unos 800×600 pixeles totales con el motivo que nos interesaba. Ahora vamos al laboratorio y al pedir una copia nos dicen que es imposible ampliar a más de 9×13 cm con esa calidad ya que es casi la misma obtenida con la camarita de un teléfono celular. Ven a lo que voy.

Un recurso válido si nos quedamos cortos con la focal óptica de nuestra cámara y debemos acercar más el motivo para aislarlo del entorno es utilizar el zoom digital. Este sistema trabaja por interpolaciòn de imagen, es decir que amplía la que recibe el sensor CCD, mermando la resolución de la misma pero sin perder megapíxeles que pueden ser necesarios para la ampliación. Este acercamiento digital es el equivalente a ampliar una imagen mediante un programa de edición gráfico como Photoshop. La operación de ampliación digital no modifica ningún parámetro como profundidad de campo  o perspectiva pero de todas formas no es aconsejable salvo situaciones extremas por la poca calidad que presenta la foto resultante. El motivo de la baja calidad es que al ampliar una porción pequeña de lafotografía se amplía proporcionalmente el ruido captado por el sensor.

En síntesis, acostúmbrense a tomarse el debido tiempo para componer la imagen, con la práctica esta se generará en el cerebro y solo se llevará la cámara a los ojos cuando esté seguro que tiene “la foto” precisa en el “momento” justo. La composición es uno de los factores principales que diferencia a un fotógrafode otro, no es un tema menor y si nos acostumbramos a “recortar” con la computadora nos estamos engañando a nosotros mismos que fallamos en el momento preciso donde la simple presión del dedo fija una instante para siempre. Puede ser que hoy existan muchas más personas que hagan fotografías, lo que es seguro es que no hay muchos más fotógrafos.

Si desea contactarse conmigo puede escribirme a walterbelfioreph@gmail.com

¿Por qué hago desnudo artístico?

También podría titular este post  “La razón por la que fotografío traseros” pero me pareció un poco fuerte para empezar y de todas formas voy a explicar ambas cuestiones ya que muchas personas me preguntan el porqué en mi cambio de estilo. Para todos lo que me lo preguntaron: amigos, alumnos y para mis lectores, intentaré una respuesta, se la merecen por la paciencia que me tienen …

Desde hace mas o menos cinco años años empecé a incursionar en el desnudo artístico, tímidamente en principio, no por el desnudo en si, sinó mas bien porque no sabía si estaba a la altura del tema, ya que mi obra anterior se basaba en retratos, paisajes y grandes caserones antiguos completamente vacíos, abandonados y derruídos.

Qué me llevaba a fotografiar bellos paisajes solitarios y casonas abandonadas?? Por qué me fascina todo lo que sea antiguo??… siendo que no necesariamente todo tiempo pasado fue mejor – lo se por experiencia propia-… La respuesta era el ansia de preservar para la posteridad lo que indefectiblemente iba a desaparecer, ya sea bajo el avance de una topadora o por el mismo crecimiento demográfico y en nombre de la civilización. Campos inmensos de trigo o girasoles abiertos al sol y un arbolito solitario torcido por el viento era lo que me conmovía por el simple hecho de saber que esa imagen era finita como la vida misma. No había espacio para la figura humana en mis obras de esa época porque no me había percatado de algo fundamental… nosotros también vamos a desaparecer y tal vez mucho antes que mi arbolito torcido por el viento.

Empecé a hacer retratos de forma compulsiva, quería robar el alma del retratado y preservarlo para siempre y me di cuenta de otra cosa: Hacer un retrato consiste mayormente, en representar un rostro o un busto en un entorno familiar o neutro, el rostro  es la parte del cuerpo más expuesta, la más visible y la mas empleada en la vida social, tan empleada que se ha convertido en una máscara hipócrita a la que obligamos a expresarse según nuestra voluntad. Puede reir aunque esté triste, mostrar interés aunque se muera de aburrimiento o ser de piedra cuando está hirviendo de pasión.

” Por esta razón es que empecé a interesarme en el desnudo y en breve sólo en los traseros. Efectivamente es la parte más protegida, la mas secreta, la que conserva la inocencia infantil que las miradas o las manos perdieron hace tiempo. Es también la parte del cuerpo plásticamente mas conmovedora (en las mujeres obviamente). Hecha de redondeces y promesas, es la parte que recuerda, siempre orientada al pasado cuando nosotros avanzamos irremediablemente de frente, y la que contempla el camino recorrido, como los niños que se pegan a la ventana trasera del auto y van soñando con el camino que pasa sin preocuparse del destino del viaje.

Los traseros son tan distintos como las personas, algunos puramente funcionales, que sólo sirven para sentarse, estos no me interesan para nada porque además  suelen parecerse a la cara de sus propietarios. Otros son neutros, no dicen nada, son realmente aburridos. Finalmente nos encontramos con los traseros elegantes, casi aristocráticos, que sobrepasan su función subliminándola y se convierten en objetos de arte, en obras maestras, milagros de la naturaleza. Esos son los que me gusta fotografiar, para conservar eternamente sus curvas prodigiosas antes que el paso del tiempo los estropee como lo estropea todo…”
Ya ven, no es un gran cambio el mio en realidad, es seguir queriendo preservar la belleza que ya no estará… Si mis imágenes tienen algo importante que decir a las generaciones futuras es esto:  Estuve aquí. Existí.  Fui Joven.  Fui feliz. Y a alguien en este mundo le importé lo suficiente para que tomara mi foto.

Nota que me realizó la revista española “El Angel Caído” en el año 2010

Desde tu infancia amas la fotografía, ¿cuáles fueron los aspectos de la fotografía que más te llamaron la atención y cómo continúas hoy en día con este arte?

Me llamó siempre la atención el poder de síntesis que se puede obtener mediante la fotografía. Al contrario de lo que sucede en el cine en donde la historia transcurre a lo largo de varios planos-secuencia, con una sola imagen puedo decir todo y ese todo en realidad es tan amplio como la cantidad de interpretaciones le dé el espectador a la foto. Una misma foto puede transmitir nostalgia, alegría o tristeza según el estado de ánimo del espectador o generarle esas sensaciones en forma directa. Ahí radica el arte, en ese disparador de emociones que algunos llaman obturador.

Hoy, luego de transitar un largo camino fotográficamente hablando, me siguen emocionando las imágenes y tal vez mucho más que antes porque gracias a medios como Internet tengo acceso y contacto con artistas de primer nivel que desconocía. También gracias a la tecnología puedo dar a conocer mi trabajo ya que a una exposición pueden venir mil o dos mil personas pero en Internet te ven muchos más. Extrañamente recién empecé a sentir la necesidad de mostrar mi obra, hace relativamente muy poco tiempo, es como que mi autoexigencia no me permitía mostrarme antes a pesar de las veces que me invitaron a exponer, hoy es una necesidad ver mi obra colgada.

¿Cómo definirías las etapas en tu quehacer fotográfico?

Son tres, admiración, aprendizaje y búsqueda permanente. Si la última etapa no existiera ya me habría aburrido y seguramente me dedicaría a la otra cosa. A los seis o siete años devoraba las imágenes de revistas como National Geographics que llegaban a mis manos, en inglés por lo que evidentemente yo sólo buscaba maravillarme con las fotos. Aproximadamente, a partir de los once años empezó mi auto-aprendizaje guiado por revistas y fabricando yo mismo mi ampliadora para positivar en el baño de casa con el consiguiente reclamo natural de toda mi familia. A los 20 años, cuando salí del servicio militar, tuve mi negocio de fotografíaque fundí al poco tiempo ya que mi aspiración era retratar gente, había montado un estudio muy completo para la época y la zona (Presidente Derqui, Pdo. de Pilar) pero me la pasaba haciendo sociales y fotos carnets y lo que ganaba lo invertía en cámaras y lentes en lugar de mercadería. Esta etapa me condicionó un poco para retratar personas ya que llegué a una saturación tal, que de ahí en adelante en ninguna de mis fotos vas a ver una sola persona, además dejé de hacer fotos por más de diez años también por este tema (creo yo).

Y hoy como ya te comentaba ando en la búsqueda de un estilo que me defina, me siento cómodo en todos y me da miedo eso de “el que mucho abarca…”, porque ¡yo quiero apretar realmente fuerte!… Hace unos seis años atrás vos visitabas una muestra mía y veías que el 80 % de los trabajos eran macrofotografía o bodegones… cuatro años atrás el mismo porcentaje de naturaleza y fauna, desde hace un par de años vas a ver ese porcentaje dedicado al retrato y al desnudo artístico… Ese veinte por ciento restante me lo guardé y guardo siempre para la fotografía de arquitectura, principalmente casas o edificios antiguos que por lamentable lógica van a desaparecer.

¿Cuál género de la fotografía te atrae más y por qué?

Siempre me atrajo muchísimo el paisaje y la naturaleza. En algún momento fui miembro de grupos que sólo fotografiaban naturaleza pero me di cuenta de que no era lo mío ya que la belleza se encuentra en todos lados y muchas veces sin necesidad de salir de casa, incluso mi jardín me dio motivos para hacer algunas fotos que aún a la distancia veo y sigo valorando. Hice mucha macrofotografía en el fondo de casa… Pero hoy me atrae mucho más el retrato que me parece un estilo fotográfico mucho más comprometido… Es decir, si antes buscaba la belleza en la naturaleza y en las cosas hoy la busco en las miradas, expresiones y cuerpos. Un buen desnudo artístico no deja de ser una fotografía de naturaleza… humana.

¿Toma directa o fotomontaje?

Sin duda alguna toma directa. Entiendo que hay artistas que logran expresarse mediante el fotomontaje de una manera eficiente. Pongo como ejemplo al maestro Juan Carlos Villarreal que ya dominaba esta técnica en los años setenta y en el cuarto oscuro obviamente.

Es inadmisible emplearlo en periodismo o naturaleza pero en fotografíaartística, si sirve como medio expresivo, bien. Yo personalmente no lo hago, prefiero la toma directa y reconozco que por ahí veo fotos que me llaman poderosamente la atención pero en donde el fotomontaje es exagerado… ni me gasto en mirar esos trabajos que se alejan según yo de la fotografía para adentrarse en otras artes plásticas.

¿Cómo te relacionas con el arte de la pintura a través de la imagenfotográfica?

A veces trato de recrear alguna situación lumínica que tengo en la memoria por haberla visto en un cuadro, renacentista principalmente. El tan de moda HDR me parece a mi da unos resultados fotográficos muy renacentistas; la pena es el abuso de esta técnica cuando se la aplica absolutamente a todo y no sólo a la foto que la necesita.

Fotografía y pintura van de la mano en principio porque mediante ambos se pretende contar una historia basada en emociones de un solo golpe, en una sola imagen, sin ayuda del sonido ni nada artificial. Una buena foto y un buen cuadro luchan con el espectador de la misma manera, casi con las mismas armas, una que se llama sensibilidad.

Hoy casi están fuera de discusión las controversias acerca de la imagen digital y la analógica pero… ¿Cuál de las dos te simpatiza más?

Como bien decís, yo creo que a esta altura ya debemos dejar de hablar defotografía digital o analógica. Muchos fabricantes se están retirando de lo analógico e invierten su esfuerzo y dinero en tecnología digital. ¿Cómo llamaremos a la fotografía cuando ya no existan rollos ni cámaras analógicas?… Simplemente fotografía, que en definitiva es lo que es, sería bueno dejar de hacer distinciones desde ahora.

Me simpatizan mucho más las cámaras digitales simplemente porque ya no debo esperar tanto para ver las fotos en primer lugar y, en segundo lugar, por la capacidad de cambiar de sensibilidad sólo apretando un botón.

Antes debía colocar la película adecuada para cada situación y a veces podía perder una toma, hoy y no.

La calidad de los equipos digitales réflex ya está fuera de discusión y la curva de aprendizaje para los que se inician es muchísimo más rápida. Igual soy un fetichista con las cámaras y tengo Canon y Nikon F5 analógicas con un par de rollitos guardados.

¿Cuál es tu reflexión sobre los medios y los soportes audiovisuales hoy en día?

Hummm, creo que ya es hora de ir estandarizando la cosa ya que hay tantos formatos que se corre el riesgo de dejarnos un CD olvidado por ahí y dentro de pocos años no encontrar en que dispositivo leerlo. Betamax, VHS, CD, Mini-DV, VCD, DVD, Blue-Ray, Compact Flash, SD, SDHC … vamos, la carrera mete un poco de miedo no?…

No reniego en lo absoluto de los medios y soportes audiovisuales en cuanto a la capacidad de contener y compartir información de manera sencilla sólo digo que habría que normalizarlos.

¿Cuáles fueron para vos los maestros de la fotografía actual?

Uff, esta es la más difícil de contestar porque son muchos y muy distintos entre sí, puedo nombrar algunos: Gregory Colbert, Andrzej Dragan, Jim Brandenburg, Franz Lanting, Isabel Muñoz, JeanLoup Sieff, Helmut Newton…

¿A cuáles fotógrafos consideras tus maestros?

Todos lo que ponen pasión en su trabajo tienen algo que enseñar pero al que siempre consideré mi maestro fue a Pedro Luis Raota. Recuerdo como si fuera hoy -yo tendría once años- haber estado en su casa-atelier de Belgrano de la mano de mi padre mirando sus obras y pensando… yo quiero hacer lo que hace este señor!

Otros referentes ineludibles son Henry Cartier Bresson y Ansel Adams por supuesto.

Por último, una reflexión, un pensamiento sobre el arte fotográfico en general.

La fotografía es un arte como cualquier otro pero que por su condición de poder reproducir tantos originales como se quiera, no se lo consideraba hasta hace unos años. Está en cada autor no bastardear su obra y los que venden hoy en día a coleccionistas suelen hacerlo mediante copias numeradas que no superan las cinco. Que la cosa está cambiando no hay duda si tenemos en cuenta que el año pasado se vendió una foto en USD 1.000.000 pero mientras las galerías o museos no incorporen la fotografíaen sus colecciones permanentes queda algún camino por recorrer. De todas formas yo siempre digo que si alguien considera que la fotografía no es arte, lo siento por el arte…